Jóvenes pasan hasta siete horas al día frente a pantallas; ANUIES alerta impacto en aprendizaje y salud mental

Luis González Placencia, secretario general de la ANUIES, advirtió sobre el tiempo que niñas, niños y adolescentes dedican a dispositivos móviles y redes sociales.

Niñas, niños y adolescentes pueden pasar hasta siete horas diarias frente a un dispositivo móvil, una situación que comienza a generar una discusión nacional sobre sus efectos en el aprendizaje y la salud mental, advirtió Luis González Placencia, secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En entrevista durante la inauguración de la 39ª Feria Universitaria del Libro (FUL) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), el académico sostuvo que el problema no radica únicamente en los dispositivos, sino en la capacidad que tienen, junto con las redes sociales, para captar durante largos periodos la atención de niñas, niños y jóvenes.

“Es mucho más sencillo meterte a TikTok y estar scrolleando la pantalla que tener la atención fija en un libro”, señaló.

De acuerdo con González Placencia, existen elementos que muestran cómo el diseño de dispositivos y redes sociales puede generar comportamientos adictivos y reducir la capacidad de los jóvenes para enfrentar la frustración o mantenerse en actividades que requieren atención y tiempo.

A ello sumó el fenómeno conocido como FOMO (fear of missing out), o miedo a quedar fuera, que genera la necesidad de atender inmediatamente mensajes y notificaciones para no perderse conversaciones o acontecimientos en redes.

Hidalgo ya regula celulares en las escuelas

El secretario general de la ANUIES indicó que entre 16 y 17 entidades del país han establecido regulaciones sobre el uso de teléfonos celulares durante el horario escolar, entre ellas Hidalgo.

Sin embargo, consideró que limitar el debate al salón de clases resulta insuficiente, pues también es necesario generar conciencia sobre la forma en que los dispositivos son utilizados durante el resto del día.

“No se trata de prohibir absolutamente, se trata más bien de encontrar una regulación que sea lo menos invasiva posible de la privacidad de los niños y los chicos”, expresó.

Como alternativa, planteó establecer acuerdos entre estudiantes, docentes y familias para determinar en qué momentos y con qué propósito pueden utilizarse los dispositivos.

Explicó que una opción sería mantener los teléfonos guardados durante determinadas actividades e incluso en el recreo y encenderlos únicamente cuando sean necesarios para alguna tarea específica.

Advierte riesgos por uso de inteligencia artificial

González Placencia señaló que el debate debe incluir también a la inteligencia artificial (IA), particularmente por su creciente presencia en actividades académicas y profesionales.

Consideró necesario construir un marco normativo y ético que permita determinar cuándo y para qué utilizar estas herramientas, sin que terminen sustituyendo capacidades humanas como el análisis y el pensamiento crítico.

También advirtió sobre la existencia de sesgos de género y étnicos en sistemas de inteligencia artificial, los cuales pueden trasladarse a las respuestas y contenidos generados por estas tecnologías.

En el caso del periodismo, alertó que una dependencia excesiva de la IA podría provocar que los profesionales dejen de generar por sí mismos preguntas, conocimiento y reflexión.

“Ya no son ustedes quienes están produciendo el conocimiento y la reflexión, sino que ustedes se vuelven un instrumento de una inteligencia artificial”, advirtió.

ANUIES lleva discusión a foros nacionales

El secretario general explicó que estas discusiones forman parte de una serie de foros nacionales que comenzaron en el edificio histórico de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y han llegado a universidades de Baja California Sur, Guadalajara, Monterrey y Quintana Roo.

El ciclo contempla además encuentros en Yucatán y Puebla.

Finalmente, González Placencia llamó a la UAEH a incorporarse a esta reflexión, pues señaló que hasta ahora el debate se ha concentrado principalmente en áreas como psicología e ingeniería y consideró necesario abordarlo también desde los ámbitos editorial y cultural.