La naturaleza del covid

Más de 3.5 millones de personas fallecidas por la pandemia de Covid-19 no han sido suficiente escarmiento para la humanidad, que ha relajado las medidas preventivas y vive como si la crisis ya hubiera terminado.

Los seres humanos somos prácticamente la única especie que, después de experimentar una tragedia, no aprende nada de ella y, lo que es peor, suele obviarla y a la postre cometer el mismo error.

 

Más de 3.5 millones de personas fallecidas en dos años de pandemia deberían haber sido una huella estremecedora para no cometer los mismos errores tanto a nivel de cuidados sanitarios como para preservar el ecosistema; sin embargo, ha sido lo contrario: la mayoría de las personas en el planeta hoy han relajado las medidas de prevención y, nuevamente, con la crudeza de un carnicero el virus de la muerte, deja estelas de dolor y ataca silenciosamente con la complacencia de la displicencia social.

 

Desde hace siglos, nuestra especie intentó, e intenta, controlar y sobreponerse a las cadenas de vida, modificando las reacciones de los ecosistemas y estresándolos, porque cada especie que no encuentre la modificación o el reacomodo generará vacíos y reacciones en cadena, los cuales involucran a otras especies del entorno, fortaleciendo incluso el proceder de los virus, que pese a ser microscópicos, pueden ser -y en los hechos los son- letales ante otros organismos, como los seres humanos.

 

Cuando un animal, o un organismo, depreda a otros, no está consciente de su autopoiesis, es decir, de la viabilidad de su reproducción y de los propósitos de esta como sí la percibimos los seres humanos; cuestión por la que nuestra presencia autopoiética denota el juego de intereses mezquinos que no tiene el resto de los seres vivos y, por ende, suministra a la actual pandemia un aderezo mordaz y de maldad que parece no haber sido discutido a nivel social, precisamente, porque estamos conscientes que estos lobbies de interés, invariablemente, generan el caos en el que vivimos.

 

La vida de nuestra especie está íntimamente ligada a la descomposición y utilitarismo del juego de intereses que, prescindiendo del bien común, estresan las relaciones humanas y consecuentemente lastiman el ecosistema que ha sido estresado y hoy cobra vidas, lo mismo con un virus que con la depredación humana.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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