Latinoamérica en prospectiva 2020

BOMBA DE TIEMPO. Comienza un año que puede ser sumamente álgido para los países latinoamericanos, pues las élites de poder desean seguir reprimiendo a una sociedad cada vez más inconforme.

La discusión de fondo sobre América Latina no estriba ya en la contracción económica que muchos de sus países experimentan, sino en la erosión de las democracias cuyas características de control político en favor de élites han creado un foco de crisis e insurrección social.

Chile es quizá el caso icónico de la desigualdad de oportunidades sociales que ha generado un enfrentamiento más allá de las clases sociales, ya que el movimiento político de reestructuración del Estado ha trascendido creando un frente intercalases, por lo que no se le puede tildar de un movimiento de izquierda, sino de descontento social.

El péndulo de derecha a izquierda y de izquierda a derecha oscila sin que se pruebe, hasta ahora, que los gobiernos de derecha garantizan un mejor vivir y estabilidad política y económica, recuérdese que los gobiernos de Jair Bolsonaro y de Sebastián Piñera son de derecha y atraviesan por momentos complejos, pues han recurrido a la violencia de Estado para “apaciguar” a la población.

En este escenario la prospectiva es clara: los movimientos sociales habrán de incrementar sus manifestaciones y de acuerdo al lobby político y el margen de negociación del Estado, será un factor para determinar lo álgido de cada movimiento, pero debe tomarse en cuenta el sentido ideológico en cada uno, condición que suele pesar en los estados capitalistas.

Es en esta tesitura que podemos analizar dos condiciones básicas: la reivindicación social en América Latina no atraviesa, exclusivamente, por condiciones de piso económico, sino de oportunidades de inserción social en el Estado para el desarrollo humano, como lo implican la salud, educación, cultura, e inclusive la recreación; el recrudecimiento de las élites del poder en manos de los instrumentos de las derechas ha expuesto un grado de inflexión máximo, por lo que la represión y violencia del Estado se pretenden disfrazar a través de la estructura legal, pero ello sólo promueve mayor desencuentro ante las violaciones a los derechos humanos y la dignidad a la que apelan los sectores sociales en conflicto.

América Latina en sus tejidos sociales se está jugando la reestructuración gubernamental y del arquetipo de desarrollo humano, esto es claro y no obedece, exclusivamente, al plano económico, por lo cual el escenario es aún más crítico.

 

Consultoría Política y contacto público: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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