Los grillos quieren cosechar donde no sembraron

Muchos políticos se están sumando a la lucha contra la corrupción, no buscando justicia sino estar del lado “de los buenos” y que se note que apoyan al gobernador Julio Menchaca, aunque sus historias personales deban ser investigadas.

El “GRILLO”, en esto de la política, es aquel que de todo quiere sacar ventaja y ganancia, apostando muy poco y pretendiendo las mayores ganancias, sin detenerse en nada ni respetando ningún valor, porque tiene como máxima que el fin justifica los medios, desde luego sin amigos, porque ya se sabe que para la mayoría de los políticos no hay amigos sino intereses, de modo que lo que se ve como amistad en algunos casos no es más que maniobra calculada, para usar y aprovechar lo que vale la otra persona para su causa y provecho.

Desde luego, para el grillo eso de los valores es un cuento, de tal manera que los compromisos para la unidad de su partido o de grupo son valederos mientras le den frutos para su parcela, y eso de la lealtad cuenta si con ella se hace acreedor a premios de poder o de dinero, y cuando ya no le da ninguno de estos logros la lealtad se va al bote de la basura.

Más o menos eso es un grillo, en el lenguaje tan propio de la política.

Y con motivo de las acciones y la política pública decidida por el gobernador Menchaca para combatir la corrupción, pero en serio y con decisiones que por lo pronto ya tiene detenidos a algunos de los alcaldes pillos, de pronto se hacen los aparecidos algunos grillos que hacen declaraciones públicas contra la corrupción y se suman a la lucha contra la misma, blandiendo en su diestra mano la espada justiciera de sus palabras y su condena contra los malditos corruptos y exigiendo que mínimo se les corte la cabeza, buscando con esta actitud colocarse del lado de los buenos y que se note que apoyan a gobernador y que de ninguna manera se les puede señalar como parte del grupo de los manchados y corruptos.

Y en esta actitud, en que hasta se rasgan las vestiduras, están diputados federales y locales, dirigentes de partidos, líderes sociales, figuras de antaño que blanden sus viejas espadas ya enmohecidas y negruzcas, aunque en sus historias personales haya muchas cosas que investigar para hacerse presentes en esta hora de la lucha contra la corrupción.

Es la moda, es lo fuerte en este momento y no es cosa de que se les vaya la ocasión para mostrarse solidarios con el jefe del Poder Ejecutivo, y pescar lo que se pueda en este momento que ellos consideran como río revuelto.

Nada más que corren el peligro de que se les voltee el chirrión por el palito o que vayan por lana y salga trasquilados, porque son de sobra conocidos como grillos y acomodaticios.


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