Me gustaría ser orgasmo

Entonces descubrí que los seres humanos somos iguales y vivimos en la desigualdad construida.

Me gustaría ser orgasmo, vibrar intensamente en ese clímax sexual donde se toca el cielo y el limbo al mismo tiempo, mientras la mente hace su vuelo infinito; pero yo fui una eyaculación que fecundó y se convirtió en un ser humano.

Tuve la fortuna, como pocos seres humanos, de tener unos padres que lo mismo me inventaron la Navidad, que me regalaron un tren eléctrico y me pagaran una educación reconocida por el Estado. Empero, cuando era niño vi que, mientras yo tenía Navidad y regalos, había niños que trabajaban en las calles, y me pregunté: ¿esos niños se portan mal y Dios los castiga no enviándoles a Santa Claus? Después, cuando asistía a mi colegio, yo veía que había niños que no tenían dinero para ir a estudiar, entonces me pregunté: ¿acaso sus padres no trabajan para pagar sus estudios?

Como todo espermatozoide que fecundó y se convirtió en ser humano, crecí, me hice adulto y comprendí que los seres humanos sólo somos iguales en el disfrute del orgasmo, en el uso de la vista para admirar el cielo y la tierra, en el uso del oído para escuchar a los pájaros cantar, en el uso del olfato para oler el aroma de los árboles y las flores y la tierra mojada cuando llueve; al igual que en el uso del tacto, cuando acaricias a una persona amada y, también, en la inteligencia y sentimientos, pese a que se haya nacido con desnutrición y en pobreza.

Entonces descubrí que los seres humanos somos iguales y vivimos en la desigualdad construida.

El orgasmo se convirtió en la motivación absurda de mi conciencia; el orgasmo me advirtió que la vida humana se precipita en su abstracción, para después convertirse en el utilitarismo ciego de nuestra especie.

Entonces me pregunté: ¿qué diferencia existe entre los seres humanos si todos nacemos dotados de inteligencia y sentidos para apreciar nuestro universo? Ninguna, por supuesto.

Me gustaría ser orgasmo para no entender que los seres humanos creamos un mundo desigual, siendo que nacemos dotados de inteligencia y sentidos; me gustaría ser orgasmo para no haber conocido niños que me miraran desde lejos jugar con una pelota porque ellos no tenían una; me gustaría ser orgasmo para no haber visto la guerra y el crimen bajo el pretexto de la defensa de la patria; me gustaría ser orgasmo para no entender la pobreza y el hambre; me gustaría ser orgasmo para jamás haber sido un ser humano.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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