Momentos decisivos

¡SERIEDAD, SEÑORES! Es increíble que AMLO siga culpando a sus “adversarios”, que descalifique a todo aquel que piense distinto. México necesita un gobierno que resuelva, que cuide la salud y la economía de las y los mexicanos.

Terminaba el año 2019 cuando recuerdo haber leído en alguna parte que en una ciudad de la lejana China, cuyo nombre me costó recordar, encontraron una enfermedad cuyo origen no estaba claro. 

La notita del hecho no causó mayor interés en la mayoría de quienes la leímos; sin embargo, un mes después ya se hablaba con insistencia del coronavirus, no solamente en Wuhan, una ciudad de China central con más de 11 millones de habitantes y capital de la provincia de Hubei, sino en otras parte del mundo, sobre todo en Europa.

Del origen del virus poco se sabía, pero se insistía en que los murciélagos fueron los causantes y no tardó mucho en que el virus SARS-CoV-2 (llamado así por la similitud de sus síntomas con los inducidos por el síndrome respiratorio severo llamado SARS, que surgió en 2012) apareció en los humanos.

Hoy se habla de más de más de 3 millones de infectados y alrededor de 250 mil muertos en todo el mundo; países como Estados Unidos, Italia, Francia y España tienen el mayor número de decesos. Se dice que en México se vivirá la verdadera crisis de la enfermedad durante los primeros días de mayo.

 

EL VIRUS QUE NOS CAMBIÓ LA VIDA

El Covid-19 ha cambiado la vida de la gran mayoría de los mexicanos, sobre todo en las ciudades medianas y grandes. Por ejemplo, en Tula ya todo es diferente: sin clases desde preescolar hasta universidades; los negocios medianos y chicos están cerrados, sobre todo si no venden artículos o prestan servicios esenciales.

Las gasolineras han reducido los horarios de servicio, al igual que el tianguis y el mercado. Las oficinas del gobierno municipal apenas ofrecen los servicios indispensables. El tránsito vehicular también es menos pesado, aunque por momentos han cerrado algunas vialidades y el paso se hace lento. Hay pocos restaurantes abiertos, algunos han optado por dar servicio a domicilio.

Ante la disminución de pasaje, las corridas de microbuses a colonias y pueblos de la periferia se espacian cada vez más, al igual que los servicios a Pachuca y Ciudad de México. Las bases de taxistas a veces están llenas y a veces vacías, pero no porque los autos den servicio, sino porque a falta de pasaje algunos conductores han optado por irse a su casa.

Hoy resulta común ver locales comerciales vacíos, falta de compradores de comida, de ropa, de zapatos, de regalos, de todos los giros que se puedan imaginar, pero los dueños pagan renta y comienzan a desocupar los inmuebles. No hay clientes, no hay ingresos; a despedir a los empleados, no hay otra alternativa.

En los pueblos parece que el ritmo de vida no ha cambiado mucho. Excepto por vecinos que no eran vistos muy a menudo porque trabajaban en ciudades como CDMX, Pachuca, Querétaro o la misma Tula, y que se han visto en la necesidad de regresar al pueblo.

Pero las cosas van de mal en peor. Para las familias con ingresos económicos, digamos, regulares, el tema se complica porque sus integrantes se han quedado sin trabajo, pero el asunto está peor para quienes viven al día, y decirles, o exigirles, que se queden en casa es equivalente a dictarles una sentencia de muerte.

 

¿QUÉ VA A PASAR? 

Nos enfrentamos a un escenario grave, muy grave, en la salud y en la economía. Y es que tanto en ciudades grandes y pequeñas existe mayor riesgo de contagio y de quedarse sin empleo. Afortunadamente, muchas comunidades aún no tienen casos positivos de Covid-19, y sus ingresos siempre han sido bajos.; digamos que están acostumbrados a vivir con poco, con lo que les da la tierra: maíz, nopales, verdolagas, quelites, tunas.

Pero, ¿qué viene para las grandes ciudades? Estaríamos hablando de rapiña, de mendicidad; la mayoría de los habitantes no tienen empleo y, por tanto, ingresos.

 

ES NECESARIO UN GOBIERNO QUE RESUELVA

Está claro que no es tiempo de politizar el asunto, pero sí de que el gobierno implemente medidas urgentes para paliar la crisis económica. No vemos acciones encaminadas a atender el escenario que se presenta.

Nos parece inconcebible que el gobierno destine miles de millones de pesos a la construcción de una refinería cuando el precio del petróleo está por los suelos, o a la construcción del tren maya  cuando en estos momentos en lo que menos piensa la gente en México y en el mundo es en irse a pasear.

Es increíble que el presidente critique y pretenda poner trabas al financiamiento que el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) ofrece por 12 mil millones de dólares al Consejo Mexicano de Negocios para que más de 30 mil medianas y pequeñas empresas mexicanas puedan sortear la crisis.

Hoy, como nunca, necesitamos una guía acertada en el gobierno, que Andrés Manuel López Obrador ya deje de hablar de sus “adversarios”, los “neoliberales”; de asumir discursos triunfalistas de que “ya falta poco, vamos a seguir así”; que deje de descalificar a políticos, a periodistas, a empresarios cuyo único pero mortal pecado es pensar diferente a este hombre a quien la crisis de nuestro país “le cayó como anillo al dedo”.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… Entre nos. 

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.



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