Natividad, sin prisa

Natividad Castrejón, titular de la SEPH, recientemente descartó participar en el proceso electoral de 2027. Su respuesta llamó la atención precisamente porque lo común entre los políticos es dejar la puerta entreabierta, no lo contrario. No se apuntó, no coqueteó y no dejó espacio para la interpretación fácil.

En política, decir que no es poco común y más cuando lo dice alguien que no suele hablar al tanteo. Natividad Castrejón, secretario de Educación Pública de Hidalgo, recientemente descartó participar en el proceso electoral de 2027 y aseguró que está concentrado en su responsabilidad al frente de la educación en el estado. Su respuesta llamó la atención precisamente porque lo común entre los políticos es dejar la puerta entreabierta, no lo contrario. No se apuntó, no coqueteó y no dejó espacio para la interpretación fácil.

 

La declaración llega en un momento interesante. Mucho se habla de que, conforme se acerque el 2027, el gabinete estatal podría vivir movimientos parecidos a los de 2024, cuando varios perfiles dejaron sus cargos para buscar candidaturas. No sería extraño, porque en los gobiernos, las primaveras previas a una elección suelen venir cargadas de renuncias, acomodos y lecturas internas. Por eso, cuando un secretario con el peso político de Natividad dice que no va por una diputación federal, local o una presidencia municipal, el análisis no debe agotarse en el autodescarte.

 

Natividad no es un perfil menor dentro del gabinete. Fue coordinador de campaña del gobernador Julio Menchaca, llegó a la Secretaría de Educación con un perfil académico y político, y se mueve en una dependencia que no sólo administra escuelas: también tiene territorio, comunidad, estructura, identidad magisterial y presencia pública. La educación en Hidalgo no es una oficina cualquiera. Por eso su permanencia o sus movimientos siempre tendrán lectura política, aunque él insista en que su prioridad está en su responsabilidad actual.

 

También hay que leer lo que no dijo. Para 2028, Castrejón ha sido cuidadoso al señalar su respeto al diseño legal de alternancia de género en la candidatura a la gubernatura. Y en el caso de Morena, después de haber postulado a un hombre en 2022, la Constitución local apunta a que en 2028 elija a una mujer. Eso reduce, al menos jurídicamente, el margen para las aspiraciones masculinas inmediatas dentro del partido gobernante. Pero una cosa es no estar en la ruta de una candidatura inmediata y otra muy distinta es desaparecer del mapa político.

 

Ahí está la parte interesante. Si no va a competir en 2027 y si 2028 tiene una ruta marcada por la alternancia de género, Natividad parece estar jugando sin prisa. No necesariamente fuera del tablero, sino en otro tiempo. Tal vez su apuesta sea quedarse donde está, o moverse al segundo piso del Palacio de Gobierno de haber cambios ahí y mantener presencia para una coyuntura posterior.

 

Lo prudente sería no sobredimensionar una declaración, pero tampoco minimizarla. Natividad Castrejón se descartó para 2027 y eso, por ahora, cierra una puerta concreta. Lo que no cierra es la lectura sobre su papel en el gabinete, su cercanía con el proyecto estatal y su posible utilidad en las siguientes etapas del gobierno. No parece un político desesperado por aparecer en la boleta, sino uno que sabe cuándo quedarse quieto.

 






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