Pachuca, el hervidero

En Pachuca, un partido puede utilizar la alcaldía para colocar a su perfil de mayor exposición y compensar a otros grupos con los distritos locales; puede reservar la diputación federal para una negociación nacional o terminar cediendo alguno de esos espacios dentro de una alianza.

Hablar de Pachuca rumbo al 2027 es hablar de mucho más que la Casa Rule. La capital concentra algo que vuelve mucho más interesante cualquier movimiento político y que no tiene ninguna otra zona política del estado, lo que ahí se disputará. Hablamos del ayuntamiento, de los distritos locales 12 y 13 y además del distrito federal 6. Es decir, alrededor de una misma ciudad se acomodarán cuatro candidaturas de enorme exposición política. Cierto, el distrito 12 comparte territorio con Mineral de la Reforma, pero el 13 es completamente pachuqueño, mientras que el federal abarca Pachuca y otros municipios de la región. Por eso, los partidos tienen en la capital del estado el gran trabuco político para sus candidaturas.

Y nombres sobran. Jorge Reyes ya dejó abierta la posibilidad de buscar la reelección como alcalde; Miguel Tello salió del gabinete y se registró para la coordinación del distrito federal 6; Navor Rojas renunció a Profeco diciendo claramente que su prioridad es la presidencia municipal, aunque tampoco descartó una diputación federal. Mientras Tania Meza y Andrés Velázquez ocupan actualmente los dos distritos locales de Pachuca y ambos forman parte de la conversación política rumbo al próximo proceso. Ricardo Crespo, por su parte, es hoy el diputado federal precisamente por ese distrito y todos los legisladores se pueden reelegir. En Morena, entonces, el problema no es encontrar perfiles, sino acomodarlos sin que terminen todos contra todos.

Pero Pachuca tampoco se agota en Morena. El Verde ya puso atención especial en la capital con perfiles como el de Benjamín Rico y Guillermo Peredo; el PRI ha mencionado entre sus cuadros a Bernardo Arista y Carolina Viggiano, inevitablemente, aparece en las conversaciones políticas aunque hasta ahora no exista una intención suya anunciada para la ciudad. Movimiento Ciudadano insiste en competir sin alianzas y Pablo Gómez tendrá que encontrar cartas propias. Y ahí aparece también Luis Jaime Osorio Chong, quien apenas hace unos días dijo que no descarta gobernar Pachuca, aunque actualmente no milita en ningún partido y asegura que esperará eventuales invitaciones. Este último nombre merece atención justamente porque podría convertirse en una pieza disponible para más de una negociación sin llegar amarrado a unas siglas.

Ahí es donde Pachuca se vuelve una especie de rompecabezas electoral tan atractivo de analizar. Un partido puede utilizar la alcaldía para colocar a su perfil de mayor exposición y compensar a otros grupos con los distritos locales; puede reservar la diputación federal para una negociación nacional o terminar cediendo alguno de esos espacios dentro de una alianza. Morena, por ejemplo, ha dejado abierta la posibilidad de acuerdos con Nueva Alianza Hidalgo y PRDH, y hasta con PT y Verde aunque con ellos dos el asunto se ve cada vez más lejano con los guindas y más cercano entre ellos, mientras otras fuerzas siguen haciendo sus operaciones políticas y de las cuales se pueden dar varias sorpresas. Ojalá los políticos y sus partidos no cometan el error de sentirse seguros en algún espacio porque perfectamente puede terminar en otro, o simplemente fuera de la boleta. Falta mucho y buena parte de los nombres que hoy circulan son apenas posibilidades, no candidaturas, pero de que Pachuca será uno de los grandes centros de negociación política de 2027, ni duda cabe.