Al inicio de la temporada, bajo el mando de Darrel Brinkley, los Pericos de Puebla limpiaron en la Angelópolis a los Diablos. Ahora, en su visita al Harp Helú, los Diablos les regresaron la cortesía en una serie pasada por agua, con pizarras de 5 a 3, 5 a 4 y 12 a 1, para alcanzar 13 victorias consecutivas.
La escuadra comandada ahora por Ramón Orantes se mantiene en zona de clasificación, pero ha sido un equipo gitano: le gana a cualquiera, pero también pierde con cualquiera.
Tiene una batería temible que no resintió las salidas de Philip Ervin y Juan Santana, quienes brillan con los Tigres y los Guerreros, respectivamente.
Todo el line up está sobre .300, encabezado por Christian Adames y Lorenzo Cedrola.
Se dieron el lujo de cortar a Moisés Gómez, su máximo jonronero, para traer a Henry Ramos, quien es mejor bateador.
Un bateador tan confiable como Miguel Guzmán tiene que quedarse en la banca.
Sus abridores, encabezados por Antonio De los Santos y Vladimir Gutiérrez, son confiables, pero donde han batallado es con el cerrador.
Ni Francisco Peguero, Emailin Montilla o Hunter McMahon han podido con el trabajo.
En el mejor juego de la serie, el del sábado, se vio que Trevor Bauer no está tan efectivo, al admitir tres carreras y un jonrón de Samar Leiva, llevándose la victoria con las uñas, pese a un titubeante relevo de Hanraku.
Así pues, la mejor versión de los Pericos llegaría a la postemporada fácilmente; pero, si no son consistentes, hasta podrían quedar fuera.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





