Terrible tragedia

Después de una tragedia de la magnitud de la ocurrida la tarde-noche del pasado viernes 18 en Tlahuelilpan, no sabemos qué más tenga que suceder para que a todos nos quede muy claro que la extracción ilegal de combustible, además de ser un delito, representa un peligro mortal que ahora causó alrededor de 80 decesos al explotar el ducto en donde cuando menos 200 personas se llevaban gasolina en todo tipo de recipientes.

Por supuesto que un hecho de esta naturaleza debe estar al margen de cualquier flanco político-partidista que alguien pueda darle. Es un lamentable acontecimiento que a todos nos lastima y nos duele y hoy todos, comenzado por supuesto por las autoridades de los tres niveles de gobierno, debemos poner atención para insistir en la necesidad de que el tema del robo de combustible ya se resuelva.

Puede haber más pero hay tres interrogantes que vale la pena analizar de lo ocurrido en la colonia de San Primitivo, en donde parece muy justa la apreciación del gobierno: los que estaban en el lugar no son los huachicoleros, eran gente seguramente la mayoría de bajos recursos que simplemente aprovechó la ocasión de tener gasolina sin costo alguno, aunque el costo fue su vida.

La primera interrogante es que se sabe que alrededor de las 4 de la tarde la autoridad recibe los primeros reportes de la fuga del ducto Tuxpan-Tula y una hora después la gente comienza a llegar con todo tipo de recipientes para llevarse la gasolina. No perdamos de vista que desde hace varias semanas la vigilancia en esta zona se ha intensificado con militares, policía federal, estatal y municipal.

No entendemos por qué si con tanta vigilancia que ahora existe y por supuesto antes de que decenas de vecinos llegaran al lugar para llevarse la gasolina, no se determinó instalar un cerco policial para impedir que familias enteras se acercaran al lugar y convertirse minutos después en víctimas fatales.

Que el protocolo del Ejército es de no confrontarse con la gente para no originar una enfrentamiento con resultados funestos, pero hay casos -como este naturalmente- en donde la autoridad llámese soldados, policías, marinos debe hacer sentir su presencia, porque en aras de no hacer enojar al pueblo, el recuento de hechos es mucho más lamentable como ahora.

Ante el reiterada postura de varios en este sentido, el presidente de la República ha dicho una y otra vez que el Ejército hizo lo correcto; sólo ante la insistencia de los comunicadores aceptó “revisar y en su caso mejorar estos protocolos”, postura que se nos hace apropiada, porque sentirse dueño de la verdad absoluta, algunos le llaman soberbia.

Por supuesto que no estamos hablando de una represión brutal, con muertos y heridos, pero sí con una estrategia, que aunque no guste a muchos, sí evite consecuencias funestas como las que ahora lamentamos. Así ha actuado la policía en París, en Londres o en Washington, para contener manifestaciones que pudieran poner en riesgo la integridad de los propios manifestantes o de ciudadanos ajenos al hecho.

Segunda: la fuga ocurre en el ducto que va de Tuxpan a Tula, mismo que había estado sin uso desde el pasado 23 de diciembre como parte de la estrategia ya conocida. Por qué no se utilizó ese tiempo en reparar o cambiar el ducto sabedores que la zona, y más precisamente en ese lugar, los chupaductos ya tenían tiempo “trabajando”. Y si por cualquier cuestión técnica o de otro tipo no se podía reparar, se antoja lógico la vigilancia permanente de lugar para evitar más pinchazos o en su caso para reportarlos de inmediato.

Y la tercera duda es que si los primeros reportes de la fuga se tuvieron a las 4 de la tarde; la gente comenzó a llegar por la gasolina alrededor de las 5 y la explosión se origina minutos después de las 7, en más de tres horas por qué no se cerraron las válvulas para evitar el paso de más gasolina. Se ha dicho que durante los primeros minutos de la fuga, ésta era pequeña, no de las dimensiones que tenía cuando ocurre la explosión. En los videos se ve ya un enorme chorro, cual si fuera una fuente de agua.

No falta quien diga que opinar a toro pasado resulta de los más cómodo, sin embargo creemos que el combate al huachicol debe hacerse a través de una bien medida estrategia. Se ha reconocido el valor del presidente López Obrador para enfrentarlo -acción que no tomaron sus tres antecesores-, pero ya metido en el tema está claro que se requiere un plan bien estructurado, pues de lo contrario se corre el riesgo de fracasar. Resultado que a nadie conviene.

Ejemplos? No entendemos por qué no se tomaron las medidas para prevenir una crisis por la falta de gasolina. Si la decisión era cerrar los ductos para ya no más huachicoleros, entonces debieron prever cómo iban a suministrar el combustible que dejaron de enviar por las tuberías subterráneas. Los problemas vividos parecen indicar que no hubo tal prevención y los resultados han quedado a la vista.

Claro la gran mayoría de mexicanos estamos de acuerdo que el problema de no tener gasolina uno, dos o más días, bien vale la pena con tal de terminar con los chupaductos, pero aquí corremos el grave riesgo que, ante la falta de estrategia, no se consigan los resultados deseados.

No hay que olvidar que las autoridades nos dijeron que el 80 por ciento del combustible robado sale de las refinerías, y que apenas el 20 es el que sustraen de los ductos; luego entonces se antojaba que primero atendieron a los huachicoleros de cuello blanco y resuelto el tema dentro de las seis refinerías, ahora sí vamos al campo abierto para combatir el 20 por ciento restante, sabedores que para entonces ya no habría complicidad entre quienes los extraen y quienes les informan cómo, dónde y cuándo hacerlo.

Insisto en que los mexicanos reconocemos el valor y la decisión del actual gobierno federal, pero es urgente establecer una estrategia, que no necesariamente debemos de conocer los mexicanos de a pie, pero sí es absolutamente necesario que la haya.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… Entre nos.

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.






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