Tlahuelilpan: el terror de un festín orgiástico

Dantescas imágenes de muerte y desolación sobresalen más allá de cualquier punto de análisis y de cualquier especulación de los ¿por qué? ocurrió esta tragedia que hoy enluta a la nación.

Lo que inició como un festín orgiástico donde una marea de personas corría por el campo en busca de llenar bidones de gasolina, terminó en el terror de una muerte que se impuso por doquier, donde no existen palabras contundentes para hacer una narrativa o descripción de los hechos, pero la amargura nos invade, porque nada podrá devolverle la vida a las personas y mucho menos, restituir a las familias tanto estabilidad emocional como física.

En el recuento de los daños existen preguntas y planteamientos evidentes.

En primer término no podemos dejar de censurar el hecho de que las personas que intervinieron en el evento estaban robando, que era un saqueo en el cual había familias completas, vecinos e incluso personas de municipios o localidades aledañas cuyo número era brutal.

En segundo lugar, la actuación de las autoridades y del ejército no fueron las pertinentes, pese a que se señale que las fuerzas militares se vieron rebasadas ante la marea de personas que invadía los campos para llegar al ducto.

De igual manera se encuentra la actuación de PEMEX, que por razones técnicas o no, debió haber presentado una respuesta expedita, pero no sucedió, condición que agrava el asunto, porque es evidente que la empresa cuenta o debe contar con los recursos para atender y contener este tipo de ataque a los ductos desde la prevención, el monitoreo y la respuesta.

Lo mismo sucede con la respuesta de las autoridades tanto federales como del Estado de Hidalgo, donde no se presentó la atingencia necesaria, por lo que tácitamente se permitió que la situación se desbordara.

Así también se encuentran los intereses ocultos y los poderes fácticos que obtenían dividendos tratando de causar terror, incertidumbre y darle un golpe al gobierno de AMLO, que por cierto ha manejado con contundencia la tragedia, pero que esto no evitará que se vuelva a presentar si no se refuerza el plan integral de prevención, control y reestructuración de la seguridad sobre el combate al robo y ataque de combustible.

Sin duda, la actuación de la voluntad engañada y el apetito para el pillaje desde las redes sociales, fue un factor significativo que también debe ser investigado y detectar las responsabilidades, cuestión que nos alecciona el poder de la información virtual, que suele lastimar a la sociedad, engañándola y predisponiéndola a cualquier cosa.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.







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