Un aliado para las mujeres

Hasta ahora no hay un análisis complejo de las cualidades de las votantes mujeres en México, de cuáles son las variables que determinan su decisión de voto: nivel académico y socioeconómico, intereses personales, estado civil, edad, lengua originaria o postura religiosa, entre otros.

La historia de las campañas electorales en México es telenovelesca. Ya sea por cultura o por una forma de operar desde los partidos políticos, nuestro país tiene estrategias de marketing político basadas en el espectáculo y la difamación. Hay protagonistas, villanos, traiciones, canciones de acompañamiento y finales predecibles.

El domingo vimos una de las puestas en escena más interesantes de la campaña de Julio Menchaca, el candidato de Morena a la gubernatura de Hidalgo. El escenario fue el Reloj Monumental de Pachuca abarrotado por cientos de “extras” que simpatizaban, entre gritos, con la figura del candidato y sus “acompañantes”. Una movida osada del partido fue hacer acompañar a Menchaca por mujeres relevantes en la política nacional, pues la legitimación que da la presencia de una política como Claudia Sheinbaum, sumado a la de la senadora Martha Lucía  Mícher y las gobernadoras Indira Vizcaíno (Colima) y Layda Sansores (Campeche) es relevante para ciertos sectores de votantes.

Es curioso cómo “las mujeres” se entienden en este proceso electoral. Es como si más allá del género, en ellas se viera la etiqueta de votantes, de aquella estadística que va a determinar al ganador o ganadora de la contienda.

Las mujeres nunca habían sido tan importantes para la política estatal, pero en un contexto en el que ser mujer y apoyar a las mujeres es lo social y políticamente correcto; todos los artilugios (por no decir artimañas) de la actual campaña ven en las votantes femeninas un eje de acción importante.

Hasta ahora no hay un análisis complejo de las cualidades de las votantes mujeres en México, de cuáles son las variables que determinan su decisión de voto: nivel académico y socioeconómico, intereses personales, estado civil, edad, lengua originaria, postura religiosa, incluso identidad de género y trabajo que desarrollan.

Mientras no se tenga esa información, el colectivo “mujeres” seguirá siendo una masa de personas que desean un crédito de microempresa, o que buscan la tarjeta de algún color por el trabajo doméstico o el grupo de votantes que legitimará cualquier mitin o encuentro entre candidatos que se hacen creer a sí mismos lo mucho que harán por la sociedad.


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