Vicente Fox y la quimera política

En un país convulsionado, el expresidente Vicente Fox se dedica a polemizar o, de plano, a causar lástima.
Entre la estupidez y la ignorancia, la conducta pública de Vicente Fox se ha degradado y con singular hilaridad lo mismo ha anunciado que se encuentra prácticamente en bancarrota o canta Las Mañanitas para ganarse unos pesos, tratando con ello de inspirar misericordia y lástima social, pero en realidad sólo ha creado un clima de cinismo que los mexicanos han reprochado al grado de insultarlo o reírse de él.
En sus últimas declaraciones, el hombre de las botas ha señalado que su expartido, el PAN, ha sido el mejor conductor del país, disociando con ello la Real Politik, donde los personajes de carne y hueso son los que le dan vida a Acción Nacional, ya que toda institución está creada y formada por personas, cuestión a la cual no apela Fox (haciéndose como el tío Lolo), porque está apestado de Acción Nacional y, prácticamente, hasta los afanadores de las oficinas lo detestan.
Durante su sexenio, Fox nos obsequió toda clase de errores garrafales, desde el “comes y te vas” a Fidel Castro, hasta el cambio de nombres a personajes como el escritor argentino Jorge Luis Borges, a quien llamó “José Luis Borges”, o bien, cuando dijo “me dio ñañaras”; en fin, una sarta de idioteces que marcaron un sexenio donde el pulmón del petróleo impidió la debacle económica del país, porque el barril de crudo sobrepasó la barrera de los 100 dólares.
Hoy que Vicente Fox aparece en los medios, nos muestra que los reflectores a modo no lo defienden y que es nota pública por las estúpidas poses y declaraciones irreverentes que deben incomodar a los propios panistas, quienes desde hace años le dieron la espalda y lo recuerdan más por el ascenso del partido blanquiazul al poder que por el hecho de que haya sido el presidente de la República.
Entre melón y me lames, Vicente Fox debe asumir que ha dejado de ser una figura pública significativa en la vida política de México y dejar de inspirar lástima anunciando su bancarrota, porque existen más de 60 millones de mexicanos que viven en las penumbras de una realidad de miseria y pobreza extrema y no tienen los reflectores para decir de forma quejumbrosa que viven en esta condiciones, por el contrario, los olvidados del sistema político y social suelen ser valientes, decididos y luchadores, dando un ejemplo que deberá ponernos de rodillas y avergonzarnos por no ser parte de eso que se denomina “patria”.
El sigilo de un expresidente en materia política suele ser una práctica sana y deseable, es tiempo que Vicente Fox lo asuma.
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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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