Western estelar

La serie donde aparece el bebé Yoda es una especie de filme de vaqueros espacial.

Una de las atracciones con las que la plataforma Disney pretende conseguir clientes es El mandaloriano, una serie emanada de La guerra de las galaxias, que en opinión de los fanáticos de la saga, iniciada por George Lucas en 1977, resulta muy superior a algunos de los episodios posteriores.

El guion de Jon Favreau, y otros escritores, respeta las convenciones del género, pero las transforma en una especie de western espacial.

Interpretado por Pedro Pascal, el mandaloriano del título es un cazarrecompensas provisto de una armadura al estilo de Robocop. Es contratado por el siniestro Werner Herzog para capturar a baby Yoda, pero se arrepiente y decide llevárselo con él, lo que acarreará que sea perseguido por otros cazarrecompensas y por las fuerzas del imperio.

En su escape, el mandaloriano contará con la ayuda desinteresada de Kulil (Nick Nolte) y la colega Cara Dune (Gina Cararo), con quienes sorteará grandes peligros durante los primeros ocho capítulos, que duran escasamente media hora.

Toda la parafernalia de Star Wars se encuentra presente en la serie, pero quien se lleva las palmas es, sin duda, el pequeño Yoda, capaz de despertar la ternura del corazón más duro.

Para la segunda temporada se incorpora el villanesco Moff Gideon (Giancarlo Esposito), a quien todos recuerdan como el temible Gustavo Fring de Breaking Bad), lo que garantiza un rival a la altura del mandaloriano, así como el beneplácito de los fans de Star Wars.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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