La firmeza del gobierno de Julio Menchaca a tres años de gestión, su capital político y el grado amplio de aprobación ciudadana que lo ubica entre los cinco gobernadores con un margen reconocido de trabajo público han dado un piso firme no sólo a su gobierno de alternancia, sino, también, en el plano de la expansión del claudismo en Hidalgo y la configuración del bastión morenista.
Mis únicos y queridos lectores, es bien sabido que no me caso con un esquema lineal en el análisis político y que suelo revisar -a contraflujo- las ironías y desaciertos de la uniformidad analítica que suele ser menos certera que zancudo en biblioteca.
En una ponderación exhaustiva de los signos vitales del morenismo en ascenso, les expongo la línea contraria al análisis que ha suscitado el pretendido, maquillado y disfrazado zafarrancho político de la Generación de chavorrucos Z.
I. Cuando David no sabe dónde está Goliat
La derecha en su expresión partidista del PRIAN, dividida, languidece frente a los signos de crecimiento del proyecto reformista de la presidenta Sheinbaum Pardo, que no se ha caído ni con la guerra de los aranceles de EUA, ni con las tragedias climáticas en torno a la aprobación de su gestión. Esta condición es análoga en Hidalgo, donde en la gestión del gobernador Menchaca Salazar, el crecimiento económico y de inversión, los programas sociales de las Rutas de la Transformación y su solidaridad en momentos apremiantes de tragedia social han redireccionado el histórico camino extraviado del PRI Hidalgo, que ya no es bastión político ni social.
II. La serpiente fue decapitada
La marcha chavorrucos Z, que pretendió apropiarse de una justa reivindicación de seguridad del Movimiento del Sombrero en Uruapan, Michoacán, terminó abortada por la ciudadanía del país que aprecia el choque político que intenta crear incertidumbre y violencia, tratando de dar una imagen de caos del gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo, tal y como también se pretendió imponer sobre el gobierno de Menchaca Salazar. En ambos casos, los chavorrucos Z le hicieron lo que el viento a Juárez a los gobiernos morenistas.
Es verdad, mis únicos y queridos lectores, que atravesamos por un momento complicado en materia de seguridad pública en el país; pero esto no se debe a la impericia, capacidad o carencia de voluntad de firmeza política del gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo, sino al efecto contrario de la contundencia de un gobierno que está trabajando.
El modelo político de Morena -a diferencia de lo que sostiene la oposición y su maquinaria mediática- se encuentra sumando logros -discretos-, pero en un piso firme y de ascenso constante que tiene alarmada a esa oposición que se desgasta en señalamientos de que el gobierno ha fracasado.
¿Por qué tanto encono, rabia e irritación de la derecha que ahora saca a sus grupos de choque a las calles que, por cierto, son menos nutridos que mis famélicos huesos?
La respuesta es a contraflujo.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo y en sus réplicas como el gobierno morenista de Menchaca Salazar, han creado un ámbito exitoso de crecimiento económico y estabilidad social a través de las reformas políticas y programas del Bienestar sobre la población mayoritaria de la nación, que es la que menos tiene y que fue postrada y olvidada por los gobiernos del PRIAN y su antiguo régimen que, ahora, en patadas de ahogado y manotazos al viento, intentan desplegar violencia para obstruir este paso de concreción pública que es, a todas luces, la primera luz que por décadas mira el pueblo.
Podrán existir zonas de vacío en el proyecto político de Morena y es verdad que se encuentra en una etapa de depuración de metas, pero algo está claro, la Generación Z no inició en su despliegue de violencia mirando la letra “A”, el bienestar del pueblo.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





