La erosión de la partidocracia del antiguo régimen en Hidalgo ha sido de tal magnitud que su fragmentación ha dividido al sistema de partidos entre chiquillada satelital y simuladores políticos. El comportamiento clientelar ha sido amalgamado con la victimización, haciéndose pasar por partidos perseguidos por el sistema político que ellos mismos crearon. En todo caso, dejo aquí, mis únicos y queridos lectores, los cursos empíricos que dan registro a este escenario de la partidocracia enquistada.
• Antidemocracia partidista
No podemos atender sólo a la antidemocracia acostumbrada en el PRI Hidalgo, donde en los últimos meses su líder Marco Mendoza ha hecho llamados a la lealtad de la base militante, a título de reprimenda política y amenaza velada para aquellos que transitan en el éxodo político a Morena.
Los partidos satélites, que son el rostro del antiguo régimen, se caracterizan por sus posturas antidemocráticas, donde la verticalidad de sus cúpulas de poder se encuentran imponiendo la “Ley de Hierro” para los que osan disentir del modelo político, los cuales o son reprimidos o empujados al exilio político.
Estos partidos mantienen desde sus cuadros de poder verticalidad de mando; jamás existe apertura de decisiones para la movilidad y empoderamiento de sus bases militantes, y suelen aplicar medidas represivas y de cooptación a través de delegados, ampliamente amafiados.
• Clientelismo político
Durante décadas, los partidos del antiguo régimen crearon una estructura de clientelismo político, donde el juego de prebendas y gratificaciones iba acompañado de una carta descriptiva de adhesión, que solía premiar con curules a los más activos o aquellos que inyectaban dinero a campañas y estructuras. Se ha discutido hasta el cansancio este esquema desde el caciquismo en Hidalgo y sus prácticas desde el PRI.
• El registro como botín de casta
Recientemente, José António Rojo, quien puso su militancia en “pausa” en las filas del tricolor, advirtió que el PRI, convenientemente para su cúpula, se convertía en un partido pequeño que resultaba manejable. Aquí, la preservación del registro de partido juega como botín de cúpula y obliga a cuadros subalternos a ponerse las pilas para conservar sus encargos.
• Ilegitimidad política
Una creciente tendencia de cuestionamiento social sobre los partidos satélite es su ilegitimidad; donde diferentes contextos ciudadanos no dan crédito a sus estructuras políticas y las consideran espurias y carentes de toda credibilidad. Este escenario es la punta del iceberg en torno a sus fisuras y el éxodo de sus militantes.
Estos elementos que identifican a los partidos satélites en Hidalgo representan los efectos de una crisis sistémica, que se irá ahondando en la medida que la consolidación de la administración del proyecto político de alternancia del ciudadano gobernador Julio Menchaca Salazar continúe acumulando capital político en torno a la consolidación de las grandes premisas y anhelos de justicia que se han ido cumpliendo para las y los hidalguenses.
La percepción política de la ciudadanía en Hidalgo apunta a la extinción de la partidocracia satelital por su inoperancia y carencia de proyecto político-social.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





