El glorioso Águila de Veracruz tuvo un comportamiento verdaderamente bipolar durante su visita al estadio Alfredo Harp Helú.
Contagiado por el espíritu fraterno de los Guerreros de Oaxaca, se dejó sacar el primer juego en extrainnings por 8 carreras a 7, permitiendo así el quinto walkoff consecutivo de los escarlatas. Después respondió con autoridad y apaleó inmisericordemente a los Diablos 18 carreras a 4, para finalmente ser masacrado por un brutal 25 carreras a 3.
Con un rally de seis carreras en la quinta entrada, los porteños se colocaron al frente en el primer encuentro. Tuvieron buenos relevos de Luis Márquez y Jonathan Aro, respaldando al abridor Denilson Lamet, pero Gerardo Gutiérrez y Mario Jiménez terminaron por echar el juego por la borda.
En el segundo partido lució el zurdo Yorvin Pantoja, hasta que se lesionó en la cuarta entrada, mientras los aguiluchos ametrallaban al abridor Luis Castillo y al exligamayorista Víctor González.
Con el madero brillaron el debutante Andrés Álvarez, quien acumuló cuatro imparables; Sebastián Elizalde, también con cuatro hits incluyendo un cuadrangular; Daniel Montaño con tres dobles; además de César Izturis, Carlos Franco y Austin Shenton, quienes conectaron tres imparables cada uno.
La victoria fue para Bruce Bonnin, mientras que Mikael Franco conectó cuadrangular por los derrotados.
Lo preocupante vino después: se acabaron los hits y también las carreras. Al día siguiente apenas lograron conectar siete imparables, mientras los escarlatas dispararon 26 hits, incluyendo par de cuadrangulares de Franklin Barreto.
El pitcher derrotado fue el puertorriqueño Jonathan Bermúdez.
Así pues, el equipo comandado por Pedro Meré dejó una enorme sensación de incertidumbre. Tienen un plantel capaz de ganarle a cualquiera… pero también de ser apaleado por cualquiera.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





