Otra joya de la secretaria de Turismo

El fomento al turismo requiere confianza pero cuando una funcionaria difunde información dudosa, la edita sin asumir el error o confunde promoción con protagonismo, esa confianza se desgasta. La inteligencia artificial puede ayudar a imaginar campañas, pero lo que no puede sustituir es el criterio. Hidalgo necesita que se hable de sus destinos, no de los tropiezos de quien debería promoverlos.

Una Secretaría de Turismo debería hablar de destinos, rutas, pueblos, derrama económica, visitantes, infraestructura y promoción seria. En Hidalgo, sin embargo, la titular del área, Elizabeth Quintanar, ha terminado más de una vez en la conversación pública no por los resultados turísticos, sino por sus propios desatinos. Parece que algunos de los integrantes del gabinete siguen sin darse cuenta que sus errores no sólo los pagan ellos, sino el gobierno.

El caso más reciente parece broma, pero tristemente no lo es. La secretaria publicó en sus redes personales que integrantes de BTS habían visitado el Salón de la Fama del Futbol y el Estadio Hidalgo, incluso relacionando esa supuesta visita con el ambiente mundialista. El detalle es que no había confirmación oficial de la agrupación, de sus representantes ni de los espacios presuntamente visitados. Después vinieron las dudas sobre las imágenes y la sospecha de que se trataba de contenido alterado o generado con inteligencia artificial.

El detalle no está en que se use inteligencia artificial. La IA en esa materia puede servir para muchas cosas productivas como diseñar campañas, traducir contenidos o hacer recorridos virtuales. El problema es usarla para difundir algo como si hubiera pasado, y luego corregir sin reconocer con claridad el error. Una cosa es decir “imaginemos cómo sería recibir a BTS en Hidalgo” y otra muy distinta es afirmar que estuvieron aquí. Para cualquier usuario común puede ser un tropiezo; para una secretaria de Turismo, es una falta de seriedad y cuidado institucional.

Y esto no es un episodio aislado. Antes ya hubo cuestionamientos por una publicación en redes oficiales de la dependencia que derivó en una investigación de carácter electoral. También se reportó que la secretaria decidió mantener en funciones a un subdirector vinculado a proceso por hechos señalados como fraude procesal, justamente en aquel asunto relacionado con las redes de la Secretaría.

A eso también se suman otros momentos innecesarios: pedir en un evento público que asistentes siguieran su cuenta personal bajo el argumento de promover turismo, o la polémica por supuestamente llamar “mediocres” a medios de comunicación en un chat laboral. Cada caso puede tener su explicación o su matiz, pero juntos dibujan un patrón francamente incómodo: demasiado ruido público alrededor de la figura de la secretaria y poco foco alrededor del turismo que tendría que promover.

La crítica no es contra una mujer en el gabinete ni contra la promoción turística del estado, al contrario: Hidalgo tiene con qué venderse mejor. Tiene pueblos mágicos, gastronomía, historia, naturaleza, balnearios, haciendas, montañas, cultura y una ubicación privilegiada. Por eso mismo, la Secretaría de Turismo tendría que ser una de las áreas más cuidadosas, creativas y profesionales del gobierno. No se necesita fabricar visitas falsas ni convertir redes personales en un aparador institucional. Se necesita seriedad, estrategia y sensibilidad.

El fomento al turismo requiere confianza pero cuando una funcionaria difunde información dudosa, la edita sin asumir el error o confunde promoción con protagonismo, esa confianza se desgasta. La inteligencia artificial puede ayudar a imaginar campañas, pero lo que no puede sustituir es el criterio. Hidalgo necesita que se hable de sus destinos, no de los tropiezos de quien debería promoverlos.






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