El oficio de Valera

Lo que queda por analizar es si Morena Hidalgo lo dejará en la banca para no incomodar a los duros, o si entenderá que en elecciones competidas hacen falta operadores que sepan mover las piezas sin levantar tanto polvo, porque a veces el político que no aparece en la boleta puede terminar siendo clave para que otros sí lleguen.

Julio Valera volvió a aparecer en la conversación política de Hidalgo, aunque esta vez no necesariamente como candidato ni como dirigente, sino que su nombre se movió alrededor de versiones sobre Morena, la dirigencia estatal y el proceso electoral que viene, hasta que Marco Rico cerró la puerta y el propio Valera salió a decir que no busca ni la presidencia del partido ni un cargo de elección popular. Pero en política, si un nombre genera conversación no necesita estar en la boleta para influir.

 

Valera es una figura peculiar dentro de la nueva era política hidalguense. Viene del priismo puro, un político que se destacó por su capacidad de operación y de generar los equilibrios internos, y luego de su renuncia tricolor y su cercanía con la 4T, ahora ocupa una delegación federal en un momento donde Morena se prepara para el 2027. Eso puede generar resistencias, claro, porque en el partido guinda todavía existe una tensión entre los perfiles de origen morenista y quienes llegaron de fuera, pero también hay que decirlo sin ingenuidad, los partidos no ganan elecciones sólo con narrativa, sino también con operadores probados que sepan leer el pulso político, particularmente en el ámbito municipal.

 

Ahí está el detalle, porque en la contienda política hay perfiles que sirven más como cerebro político que como nombre en la boleta. Valera pertenece a esa categoría de políticos de oficio que quizá no abundan tanto como algunos quisieran admitir dentro del partido en el poder.

 

El reto para Morena no es menor, ya que rumbo a 2027 lo que le sobrará son aspirantes y por ende una de sus prioridades será evitar fracturas y poder competir en municipios donde ya no le basta con las frases famosas de su movimiento. En ese escenario, desperdiciar a alguien con experiencia territorial puede ser un lujo bastante caro.

 

Por eso, el papel de Julio Valera rumbo a 2027 será interesante de observar. Tal vez no esté en la boleta, tal vez no se convierta en dirigente guinda y tal vez siga repitiendo que su prioridad está en la delegación de la Sedatu, pero aun desde ahí, su nombre ya entró a la escena. Lo que queda por analizar es si Morena Hidalgo lo dejará en la banca para no incomodar a los duros, o si entenderá que en elecciones competidas hacen falta operadores que sepan mover las piezas sin levantar tanto polvo, porque a veces el político que no aparece en la boleta puede terminar siendo clave para que otros sí lleguen.