AMLO propone desenterrar el ALCA

En su reunión con los presidentes de Estados Unidos y Canadá, el mexicano Andrés Manuel López Obrador propuso desenterrar una propuesta de antaño: el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Cuando llegó al poder Donald Trump en Estados Unidos con su promesa de poner fin al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acabó la esperanza de construir una zona de libre comercio en América del Norte y avanzar en la profundización de la integración regional. Hoy resurge la esperanza de avanzar en la integración de las economías de Estados Unidos, Canadá y México, para hacer frente al bloque comercial de la Unión Europea y China

El jueves pasado en Washington, el demócrata Joe Biden, el liberal Andrés Manuel López Obrador y el canadiense Justin Trudeau se reunieron para revisar los avances en el acuerdo comercial con aranceles que sustituyó al TLCAN, el TMEC, el cual está trabando la salida de la crisis provocada por la pandemia de covid-19, afectando las cadenas de suministros.

La reunión dio oportunidad para reducir las tensiones entre los tres socios comerciales, los debates se centraron sobre la gestión de la pandemia, las medidas para reactivar las cadenas de suministro y los problemas de la migración. Lo relevante fue que, previo a este encuentro, las fronteras terrestres entre Canadá, Estados Unidos y México fueron reabiertas luego de 19 meses de cierre total, facilitando los intercambios entre las tres naciones. Lamentablemente, sin el TLCAN, las cadenas de suministro, especialmente entre México y Estados Unidos, están obstruidas por las nuevas reglamentaciones impuestas por el TMEC, lo cual amenaza el comercio entre los tres países, cuyo monto superaba los más de 1,500 millones de dólares antes de la pandemia.

Ahora hay un nuevo ambiente y voluntad política de los mandatarios para solucionar los temas comerciales y superar la crisis económica actual. Mientras el primer ministro Justin Trudeau abogó por la lucha contra el proteccionismo y las tentaciones de apartarse de sus vecinos, el presidente de México fue más lejos y propuso avanzar en la creación de una zona de libre comercio continental similar a la que construyeron los europeos después de la segunda guerra mundial a partir de la asociación del carbón y del acero, la que luego dio pie a la creación del mercado común, a la Unión Económica y Monetaria Europea y posteriormente a la actual Unión Europea; pero para ello desentierra la vieja propuesta estadounidense enterrada en Mar del Plata, Argentina, en 2005, cuando en la IV Cumbre de las Américas fue propuesta la creación del “Área de Libre Comercio de las Américas” (ALCA), iniciativa propuesta en la I Cumbre de las Américas de 1994 en Miami.

Hay mucho por hacer, pero hoy, sin duda, la integración regional del continente podría ayudar a estabilizar las economías nacionales, profundizar la democracia en los países y estabilizar los flujos migratorios, realizando inversiones millonarias en muchos países de Centroamérica y Sudamérica, incorporando a muchas regiones de los diferentes países al desarrollo, construyendo la infraestructura necesaria para acercar las fuentes de materias primas a los mercados y éstos a millones de consumidores hasta hoy excluidos.

Lamentablemente, Joe Biden, Justin Trudeau y Andrés Manuel López Obrador llegaron tarde a la cita iniciada en 2008 en Salvador de Bahía para impulsar la integración regional. Hoy la propuesta del presidente López Obrador puede ser la salida de la crisis para muchos países en el continente y la mejor alternativa de desarrollo, pero habrá que vencer la oposición de muchos países e intereses regionales para crear un espacio de integración regional en América que beneficie a todos los países.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


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