Analizar nuevos esquemas laborales, reto de la OIT

Recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con sede en Ginebra, estableció una comisión mundial para analizar las relaciones entre el trabajo y la sociedad, así como el reto de crear empleos decentes para toda la población y la distribución de la producción del trabajo.

Desde ahora, el tema está ahí para el análisis y la investigación, no sólo de los funcionarios de los gobiernos sino de los expertos universitarios y de los propios sindicatos. En un contexto de desempleo masivo global en la mayoría de los países, el vertiginoso aumento de la robótica y la digitalización de la economía mundial, la automatización en la industria y la propia revolución industrial digital, plantea enormes retos para la población del planeta que sigue creciendo: millones de hombres y mujeres marginados de la era digital actual, pero que requieren seguir trabajando. Este es el complicado tema que debería preocupar a todos los líderes mundiales.

Presidida por el primer ministro sueco Stefan Löfven y el presidente de la República de Mauricio, Ameenah Gurib, esta comisión incluye 28 miembros: Thorben Albrecht, Secretario de Estado del Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales; Alain Dehaze, CEO de Grupo Adecco; Alain Supiot, profesor en el Colegio de Francia en París y Richard Samans, director Gerente del Foro Económico Mundial, entre otros.

El Director General de la OIT, Guy Ryder, explicó que el grupo está formado por representantes del sector empresarial y de los trabajadores, buscando equilibrio de género y regional entre sus miembros, los cuales deberán presentar un informe independiente con sus hallazgos durante la Conferencia del Centenario de la OIT en 2019.

La comisión se centrará en analizar la relación entre el trabajo y la sociedad, el gran desafío de crear puestos de trabajo dignos y bien remunerados para todos, estudiar la organización del trabajo y la producción, así como el trabajo del gobierno. Esto hará que su trabajo de dos años pueda brindar elementos para la toma de decisiones a la OIT y a los gobiernos, para celebrar el centenario de la organización multilateral.

El Director General de la OIT ha precisado que es esencial para hacer frente a estos desafíos, con la convicción de que el futuro del trabajo no se decide por nosotros con antelación; “es un futuro que tenemos que hacer de acuerdo con los valores y preferencias que elegimos y políticas que diseñamos e implementamos”, dijo.

A la vez, los dos copresidentes, en una declaración conjunta dada a conocer el lunes pasado, señalaron que “si muchas personas están preocupadas por quedarse rezagadas, si nuestras empresas no son capaces de hacer cambios positivos que tienen que ser, es probable que las fuerzas perturbadoras socavarán el crecimiento y desestabilizarán la armonía social y política. De hecho, la tendencia que estamos viendo, es un cambio hacia el pensamiento populista, el cual es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”.

En el siglo XIX, la aparición de las máquinas no sólo provocó la primera revolución industrial, sino que abrió las puertas a nuevas revoluciones sociales, las cuales enfrentaron a los obreros con los capitalistas. La revolución industrial actual ha permitido el surgimiento de la nueva industria, donde la electrónica, la aeronáutica, la robótica, la biotecnología, la industria espacial, entre otras, están a la cabeza y requieren de una mano de obra altamente calificada.

Ahora tenemos una elite de trabajadores en la nueva industria y millones de empleados que no tienen más que vender que su fuerza de trabajo, alejados de las universidades y centros de estudio, con pleno desconocimiento de la era digital, pero que exigen trabajo a sus gobiernos y éstos requieren dar respuestas. Precisamente, ese reto requiere ser pensado, pero sobre todo planear para responder eficazmente a la sociedad, por parte de los gobiernos.

Estos temas deberían ser ya incorporados a la investigación en universidades, centros de estudios del sector privado y en las instituciones del gobierno, pues el desacoplamiento entre el trabajo, la sociedad y la redistribución de los frutos del trabajo, pueden ser el centro de las revoluciones sociales en el futuro.

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Por: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.






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CONTEXTO ECONÓMICO GLOBAL - José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.