Basura de Pachuca, negociazo

El problema de la basura en Pachuca es real, pero hacer un contrato que la endeude por 20 años no parece ser la solución.

Dice un refrán muy conocido: “no hagas cosas buenas que parezcan malas” y por lo que se ve y se opina, es lo que el alcalde de Pachuca, Sergio Baños, está haciendo con el tema de la basura (en que seguramente con buena intención, que no todos comparten) intenta hacer un contrato con la empresa TERSA DEL GOLFO de Cuautitlán, Estado de México de 693 millones de pesos y una duración de 20 años para la recolección, procesamiento y disposición de la basura de Pachuca.

Algo parece no caminar bien en este asunto de la basura, porque pese a que pretende responsabilidades para cinco administraciones municipales, incluyendo la de Baños, es un proyecto poco conocido por la ciudadanía y por lo que dicen  personas del ayuntamiento como la síndica jurídica, Liliana Mera Curiel, y la regidora independiente, Guadalupe Orona, que no reúne pruebas que soporten el tiempo del contrato por 20 años, ni se especifican acciones posteriores.

Y no es que no haga falta decidir sobre la basura, lo que no parece correcto es la forma de hacerlo, y ya se sabe que la forma es fondo.

¿Qué necesidad de querer corregir una metida de pata con campañas en que quieren probar que es urgente la solución a la basura de Pachuca por los daños que provoca el actual tiradero? 

Empiezan por lo que debió ser la parte inicial en lo que es la socialización del caso para que los pachuqueños estuvieran enterados, pero reaccionan tarde y quieren tapar el pozo con el niño ya ahogado.

Y este actuar provoca dudas con preguntas como ¿cuánto se lleva de ganancia el alcalde? ¿Cuánto recibieron los regidores que votaron a favor?

Y mire, no es que se tengan elementos para afirmar esto, pero el proceder del alcalde y aliados, por lo cerrado del contrato que se quiere firmar y por lo oscuro del mismo, provoca sospechas.

Como decía el divo de Juárez “pero qué necesidad” y el refrán -que como dijo el dueño del micrófono queda “como anillo al dedo”- “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.

No, si esto de gobernar bien no es para principiantes o recomendados, se necesita vocación y capacidad y menos pensar que es una empresa más donde todos son empleados con un patrón.


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