Brigadas médicas cubanas, en la mira de la derecha

Varios países, comandados por Estados Unidos, buscan un nuevo bloqueo contra Cuba, que apoya la lucha contra el covid-19 a través de sus brigadas médicas. Y México también ha contribuido a descalificar la ayuda cubana.

Mientras el Centro de Comercio Internacional (ITC) señala que más del 55% de las pequeñas y medianas empresas en el mundo han sido afectadas por la pandemia de covid-19 y laspérdidas por la caída de las exportaciones de manufactura podrían superar los 26 mil millones de dólares en 2020 debido a la ruptura de las cadenas de producción en China, la Unión Europea y Estados Unidos, cuya demanda externa representa el 63% de las importaciones y el 64 % de las exportaciones; en tanto que el número de infectados de coronavirus en el planeta suma más de 10 millones y los decesos superan los 503 mil, las brigadas médicas de Cuba no dejan de llegar a los países que han solicitado su apoyo, como tampoco han frenado las críticas al gobierno cubano.

 

CUBA, EJEMPLO MUNDIAL VS. COVID-19

Si hay algo que la derecha en el mundo no puede negar de la Revolución Cubana son sus logros en la medicina, la educación y la seguridad social. Precisamente, gracias al exitoso sistema de salud y la organización de la sociedad, hoy Cuba sólo tiene 2 mil 332 casos de coronavirus y lamenta la muerte de 86 personas. El domingo pasado, el Ministerio de Salud Pública de Cuba reportaba sólo 2 nuevos casos positivos y precisaba que ese país había tomado ya 166 mil 335 muestras, de las cuales sólo 2 mil 332 resultaron positivas; por lo que, hasta el 27 de junio se encontraban hospitalizados para vigilancia clínica epidemiológica 98 pacientes y 84 se vigilaban en sus hogares; cifras nada comparables con los 2 millones 631 mil infectados en Estados Unidos y sus 129 mil muertos, o los 57 mil 630 muertos en Brasil.

Pero a la par que se reportaban esas cifras también se anunciaba la llegada a Guinea Bissau, a Martinica y la isla de Anguila, de una nueva brigada médica “Henry Reeve” para luchar contra el covid-19, con lo cual se contribuye al combate de la pandemia en 28 países con 34 brigadas. Sin embargo, mientras en el mundo los médicos cubanos se multiplican en la lucha contra el virusponiendo en riesgo sus vidas, como lo hicieron cientos de sus compatriotas en la lucha por la independencia de los países africanos y asiáticos en el pasado; mientras reciben agradecimientos por su trabajo en Italia, España, Andorra, Qatar o Kuwait; mientras se fortalecen los intercambios de experienciasen la lucha contra la pandemia entre médicos cubanos, chinos y rusos; mientras avanza el intercambio de Cuba y las Islas del Pacíficopara enfrentar el covid-19, también avanzan la contrarrevolución y las descalificaciones de la derecha reaccionaria en el mundo,intentando obstruir la solidaridad entre los pueblos.

ENTRE DESCALIFICACIONES E INICIATIVAS PARLAMENTARIAS

No sólo se trata de las descalificaciones que los médicos cubanos han recibido en Méxicopor parte de columnistas y algunos medios de comunicación, sino de iniciativas parlamentarias en Estados Unidos para poner fin a las brigadas cubanas que enfrentaron el ébola en Sierra Leona, Guinea y Liberia en 2014 y 2015. En México se les ha acusado de no estar calificados para ejercer sus funciones como médicos, de no tener certificación en una u otra especialidad; se ha calificado a las brigadas de ser un medio para reclutar adeptos a la Revolución, para adoctrinar y formar células de revolucionarios, o cualquier absurdo; incluso de Bolivia, Brasil y Ecuador se les expulsó como si fueran criminales y hoy los extrañan.

En Estados Unidos, tres senadores acaban de presentar un proyecto de ley que pretende castigar a los países que aceptan la colaboración médica cubana. Sin duda alguna, se trata de una nueva patraña para aislar a Cuba y evitar que el ejemplo de la Revolución trascienda sus fronteras; de ahí que tal iniciativa no provenga de otros senadores que no sean los enemigos acérrimos de la Revolución Cubana: Marco Rubio, Ted Cruz y Rick Scott, descendientes de los cubanoamericanos que apoyaron la invasión de Playa Girón, los que orquestaron tantos y tantos sabotajes a la lucha, sus enemigos de siempre que se multiplican y se niegan a aceptar las trasformaciones irreversibles hechas por la mayoría de los cubanos en un país que no volverá ser su propiedad.

LA REVOLUCIÓN CUBANA NO SE PUEDE EXPORTAR

Después de tantas experiencias en el mundo, los críticos de Cuba no han entendido que las revoluciones no se pueden exportar, que surgen donde se dan las condiciones para ello y que son irreversibles. Las brigadas médicas cubanas no van por el mundo segando vidas, sino salvando vidas o ayudando a sembrar vida; sus integrantes van a los lugares más recónditos de cada país donde ningún médico quiere ir a exponer su vida sin ganar nada.

Estados Unidos, que pese a su ocaso pretende seguir siendo el amo del mundo, ahora busca agregar una iniciativa más al bloqueo y crear una nueva lista negra de países, no la de narcopaíses, no la de países que financian el terrorismo, sino la lista de países que tienen contratos con el gobierno de Cuba para su programa de misiones médicas. Tal iniciativa pretende que esos países sean considerados en los informes sobre la trata de personas.

Absurdo y miserable llamado de la derecha recalcitrante en Estados Unidos. La misma agencia que en estos años ha financiado proyectos para infiltrar al gobierno mexicano y controlar la información, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), ha aportado más de 3 millones de dólares para poner fin a las brigadas médicas cubanas, lo cual es lamentable, pues como lo señaló en su momento Bill Hackwell, del Comité Internacional por la Paz, la Justicia y la Dignidad, las distorsiones e intentos de socavar las brigadas médicas cubanas no tendrán éxito, sobre todo porque el profundo humanismo de la Revolución Cubana es infalible.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.



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