Día negro para el PRI; nuevo candidato, única opción

Si el PRI no logra un acuerdo entre su dirigencia nacional y estatal, con el gobernador Omar Fayad a la cabeza, es muy alta la probabilidad de perder la gubernatura de Hidalgo ante un cada vez más fuerte Julio Menchaca.

Por lo que pasó entre la dirigencia nacional y el PRI HIDALGO, personalizado en Omar Fayad, el 30 de diciembre del 2021 se debe considerar un día negro que puede tener consecuencias funestas para lo que queda de este instituto que alguna vez fue todopoderoso y ahora, por lo que se ve, es un organismo político en el que privilegian la ambición, la descalificación, el agandalle, la intolerancia y la imposición como un estilo de hacer política, y en cambio se han perdido el diálogo y la capacidad de acuerdo.

 

El CEN PRIISTA fue quien movió primero sus fichas al anunciar que atraería la elección de Hidalgo para decidir la candidatura, acción en la que el priismo de Hidalgo no fue tomado en cuenta y causó el natural enojo de los militantes, y se supone que también de la dirigencia estatal, pues fue una medida tomada en lo oscurito el 24 de diciembre.

 

ALITO movilizó primero sus peones en este juego de ajedrez político y del otro lado, es decir, del priismo del estado y del gobernador, hubo un silencio que auguraba un movimiento fuerte en cumplimiento de aquello de que después de la calma viene la tormenta. Sin embargo, el jugador del CEN movió nuevamente sus piezas y anunció que sería el PAN quien designaría al candidato para Hidalgo, un movimiento medio rupestre que buscó atarle las manos al PRI HIDALGO, y sobre todo a Fayad, que por su fuerza política podía descarrilar el tren de la imposición.

 

El gobernador Fayad, que tiene por costumbre llamarle al pan: pan y al vino: vino, no se anduvo por las ramas y dio una respuesta contundente, en que lo menos que les dijo a los dirigentes nacionales del PRI fue que con el manejo del proceso traicionaban a los priistas de Hidalgo y encaminaban al partido a la derrota, y anticipó que apoyaría lo que decidieran los priistas para defender al partido y a la democracia.

 

El dirigente nacional, Alejandro Moreno, reviró y acusó al PRI HIDALGO de entregarle el estado a Morena como medida de protección, demostrando que lo que dijo en la sede del PRI HIDALGO apenas unos días, cuando incluso elogió a Omar Fayad, era mentira y engaño.

 

El escenario es terrible para el PRI HIDALGO, pues si unidos la tenían de verdad difícil ante Morena, desunidos y con enfrentamientos, y sobre todo sin el gobernador, la tienen perdida de antemano, porque Hidalgo es, sin duda, el estado con más fuerza del PRI de México y con un gobernador calificado como uno de los mejores del país, y ya se sabe que sin el gobernador no se gana nunca.

 

Las medidas que ha tomado la dirigencia nacional priista se ven como tramposas y pactadas en lo oscurito para que no intervenga Hidalgo, olvidando que no basta que, como antes, impongan un candidato para ganar y que ahora sí tienen que competir contra un partido que, apoyado en la marca AMLO, barre en cada elección que se da en el país.

 

Lo peor es que a cada hora crece la polarización entre la dirigencia nacional y el PRI Hidalgo encabezado por el gobernador, que ha recibido ofensas muy fuertes por parte de la primera.

 

NUEVO CANDIDATO, ÚNICA OPCIÓN 

Lo que no se ve es práctica de buena política en su concepto de diálogo y acuerdo, que parecen urgentes para encontrar una solución que bien pudiera ser un candidato que no fuera ninguno de los dos más mencionados y que resulte del diálogo entre el PRI HIDALGO con Fayad considerado en su real importancia, la dirigencia nacional con Moreno a la cabeza, y la participación total de Viggiano e Israel en este diálogo. Sería posible llegar a un acuerdo que una al PRI del estado y pueda tener alguna oportunidad para pelear la gubernatura, con una apuesta que surja de ese pacto en el que nadie de los posibles de ahora gana, pero que permitiría que al final todos pudieran ganar.

 

De otro modo se ve difícil la batalla, de verdad difícil, tanto que se vislumbra la alternancia con Menchaca como primer gobernador no priista del estado en más de 90 años.

 

De suyo ya se nota en muchos tricolores una actitud de brazos caídos en que se dejará pasar, si no cambian las cosas y sin mover un solo dedo, el crecimiento de Menchaca, que en las últimas horas ha sido mayor por obra y gracia de lo que pasa en la casa de enfrente.

 

Cuando todos pueden hablar y fijar una posición y hay discusión inteligente, generalmente se llega a un acuerdo que compromete a todos; cuando solo hay una voz que habla y decide, se da la imposición que, generalmente, no tiene el compromiso de todos. Haga usted de cuenta que esta historia será la de Hidalgo. La solución parece tan sencilla: un poco de generosidad, humildad y sentido común, pero esto no lo venden en las boticas.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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