El extraño virus chino que inquieta al planeta

¿PANDEMIA A LA VISTA? Una vez más, el descuido de los humanos podría poner en riesgo la vida de miles de personas. Atentos.

A principios de diciembre había cosas más importantes que pensar en el virus misterioso que surgía en China, pero hoy los medios nacionales e internacionales no hablan de otra cosa más que el coronavirus, el cual es más que una Corona bien fría, como las redes sociales satirizan.

La información disponible señala que este virus apareció en el mercado de Wuhan, donde se venden animales salvajes, entre ellos perros, serpientes y ratas; se trata de un mercado de mariscos que se ha convertido en el epicentro del coronavirus y pudo haberse propagado a los humanos a través de serpientes, tejones o ratas.

La popularidad de ese mercado radicaba en que vendía animales exóticos vivos de manera ilegal (algo similar al mercado de San Juan, de la Ciudad de México, donde se vende carne de animales exóticos). Ahora, el virus se está propagando por toda China, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Taiwán y el continente americano.

El director del Centro Nacional para el Control y la Prevención de Enfermedades, Gao Fu, ha admitido que en el mercado de Wuhan se realizaba la venta ilegal de animales silvestres, sin control sanitario alguno, por lo que fue cerrado el mes pasado, cuando los propios comerciantes descubrieron los primeros casos de esta enfermedad, en una ciudad de más de 11 millones de personas.

En el año 2000 hubo una epidemia que terminó con la vida de 650 personas en China, la del SARS, que surgió de la civeta, un animal que come la parte carnosa del café y ha dado el nombre a café de civeta, el cual es obtenido de granos que, tras ser ingeridos por la civeta, pasan por su intestino y son expulsados entre sus heces, lavados y procesados posteriormente. Se trata de un pequeño mamífero que se encuentra comúnmente en los mercados de Cantón cuyo consumo está prohibido y, sin embargo, se vendía en el mercado de Wuhan.

Según el trabajo periodístico de Muyi Xiao, que a través de su cuenta de Twitter muestra que se ofrecía todo tipo de animales silvestres y sus carnes, entre ellos, pavorreales, avestruces, ratas, zorros, cocodrilos, cachorros de lobo, salamandras gigantes, puercoespines, serpientes, burros, perros, caballos o camellos; en una lógica mercantilista inhumana dentro de un sistema capitalista donde todo es una mercancía que se puede vender para obtener alguna ganancia.

Y es que, como han señalado los medios, los chinos están felices de jactarse de poder comer “todo lo que tiene cuatro patas, excepto las mesas, todo lo que nada, excepto los barcos y todo lo que vuela, excepto los aviones”; sin embargo, se trata de una práctica que, según Christian Walzer, de la asociación ecológica estadounidense Wildlife Conservation Society, plantea enormes riesgos para la salud humana, pues el 70% de las nuevas enfermedades infecciosas provienen de animales salvajes.

Además de Wuhan, la ciudad de Huanggang, con 7.5 millones de habitantes, se ha puesto en cuarentena y desde este jueves el transporte público por carretera y ferrocarril, así como los vuelos, se han suspendido y se ha ordenado el cierre de lugares públicos, pidiendo a las personas que no abandonen la ciudad; en tanto que el virus ha quitado la vida a 17 personas y contaminado a más de 630, según las autoridades chinas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) analizaba los riesgos de la epidemia para declarar el coronavirus como una emergencia de salud pública de interés internacional; mientras éste ha avanzado hacia otras ciudades y continentes, las autoridades chinas han suspendido las celebraciones por la entrada del nuevo año chino y se ha decretado una alerta mundial para tratar de controlar la expansión del virus, del cual se ha reportado la existencia de 4 casos en México.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.



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