El fracaso de la democracia

SECRETO A VOCES. Sólo unos cuantos ingenuos aún piensan que la democracia existe y contribuye a la calidad de vida los habitantes de un país, pues los poderosos se escudan en ella para hacerse más y más ricos a costa de los menos afortunados.

El desencanto social con la democracia como régimen político tiene muchas aristas y mitos contundentes donde el capital simbólico y, particularmente, los intereses de élites y cofradías han creado una estela de humo que pretende -y lo ha hecho las más de las veces- controlar a los ciudadanos.

¿Por qué la democracia ha fracasado? En primer término, porque es un régimen de hombres y sus apetitos, no es proclive a la estabilidad social como resultado de satisfacer las demandas heterogéneas, lo es sólo si garantiza el poder económico y de dirección del Estado de los grupos que hacen del Estado-patria la condición de su estabilidad económica y de poder social.

Sin embargo, el fracaso es sólo para los grupos desposeídos de ciudadanos, no para los que al amparo del manejo corrupto y discrecional utilizan el trabajo y producto social de territorio, que llamamos PIB, orientando las inversiones hacia sus dividendos.

En este esquema claro de dominio del patrimonio de una nación, los grupos de poder utilizan el capital simbólico de la patria y el patriotismo para hacer pasar al Estado como ese padre que quiere a todos, pero no reparte el pan igual para todos, por eso existen hijos con zapatos y otros que andan descalzos, pero se culpa al destino, a la estupidez, a la competitividad que unos hijos de la patria tienen zapatos y otros andan descalzos.

En las intenciones no mezquinas y ciertas de la ciudadanía, existen hombres cultos, o no, que se atreven a cuestionar al Estado-élite, que enmascara a sujetos que utilizan el poder del Estado, poder bélico en milicias y policías, en escuela y cultura, en todas aquellas formas de control que se elevan a través de la cadena de poder de la economía y sus funciones; estos hombres suelen terminar asesinados, encarcelados o en el ostracismo del poder, pese a que desean darle al todo social la oportunidad que los grupúsculos-élite le niegan abiertamente, o bien, de manera oculta las más de las veces.

En estos días aciagos donde en diferentes partes del mundo se impugna el valor de la democracia, pocos advierten que el Estado es de carne y hueso, que son hombres y no cuerpos inertes llamados instituciones los que, en verdad, hacen miserable la vida para la mayoría de las personas, venda social que pocos se quitan de los ojos.

¿La democracia ha fracasado? Sí, si se piensa a la democracia como un régimen político que está obligado a generar oportunidades para todos; no, si se piensa que los grupúsculos élite-económicos-políticos siguen engordando tras el mito de que la democracia es el régimen que nos ampara a todos.

Consultoría política y Tarot: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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