El problema del poder político

En México, la ciudadanía no confía en que la clase política resolverá sus problemas; al contrario: suele asumir que los problemas son causados precisamente por esa clase política.

El desencanto ciudadano frente al poder político en el ejercicio de gobierno estriba en que no ha representado históricamente la voluntad del pueblo, por el contrario: ha oprimido y utilizado esa voluntad para reproducir intereses de élites que han hecho del poder político el mayor instrumento de opresión social del que se pueda hacer mención.

Esta lapidaria realidad bosqueja la dramática tortura de Estado que implica para el ciudadano tener que vivir bajo el imperio del poder político que lo subyuga, lo mismo en el ejercicio de los derechos fundamentales que políticos, y la distancia y verticalidad que ejercen las instituciones que obstruyen la dinámica de integración y oportunidades sociales.

Este escenario convierte al poder político en un problema aplastante a nivel social y no una estructura lógica para garantizar la estabilidad social desde la conducción del gobierno; condición que advierte que no son las estructuras políticas vigentes las idóneas para garantizar el poder político en la conducción del Estado.

El pesar y desencuentro de la ciudadanía frente a poder político y las múltiples formas que reviste en el ejercicio público han causado una ruptura histórica entre la clase política y la sociedad civil, cuyas tensiones no han sido menores, al grado que el enfrentamiento de la sociedad con el Estado no es una realidad ajena, ejemplo de ello son el movimiento estudiantil de 1968 y el crimen de Estado en Tlatelolco.

En los hechos, es de tal magnitud la desconfianza de la ciudadanía ante las instituciones públicas que la mayoría de los delitos que aquejan a la sociedad no suelen ser denunciados, porque caer en manos de la justicia pública es uno de los caminos menos fecundos y más tortuosos que un ciudadano puede experimentar, al grado que la impunidad de los delitos no le es ajena a nadie.

Mientras la clase política suele asumirse como la solución de los problemas sociales, la ciudadanía suele asumir que es la clase política la que genera los problemas sociales.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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