El PT: ¿solo o acompañado?

El PT hidalguense tiene una historia reciente que le permite presumir algo muy concreto: cuando fue solo en 2024, demostró que, al menos en ciertas regiones, tiene estructura propia y ganó 14 municipios, aunque de esos hoy le queden pocos en sus filas.

El PT en Hidalgo llegará al 2027 con un dilema: ¿le conviene competir solo o negociar una alianza con Morena desde una mejor posición? La respuesta no es tan simple. A diferencia de otros partidos pequeños que viven esperando que los suban a una coalición o candidatura común, el PT hidalguense tiene una historia reciente que le permite presumir algo muy concreto: cuando fue solo en 2024, demostró que, al menos en ciertas regiones, tiene estructura propia y ganó 14 municipios, aunque de esos hoy le queden pocos en sus filas.

Eso explica por qué Damián Sosa no habla como quien pide permiso, sino como quien quiere enseñar músculo. En febrero, el PT arrancó un proceso de afiliación masiva y sostuvo que la salida de alcaldes hacia Morena no lo debilitaba. También dijo que el partido se mantendría como segunda fuerza en la entidad, pese a esos movimientos. En paralelo, la dirigencia petista anunció que competiría sin coalición en 2027, lo cual puede ser postura real, presión política o ambas cosas al mismo tiempo.

En Hidalgo, además, el PT no se entiende sin el Grupo Universidad. Esa relación le da identidad, estructura y capacidad de operación, pero también le marca límites. Le permite jugar con fuerza en ciertas zonas, tener cuadros, movilización y presencia en los municipios, pero al mismo tiempo lo ata a una lectura muy particular de la política. Por eso su margen de crecimiento dependerá más que de las afiliaciones, de si logra presentarse como una opción propia para la ciudadanía y no solamente como el brazo electoral de un grupo con intereses bien conocidos.

El contexto nacional también pesa. Morena, PT y Verde últimamente no han sido ejemplo de unidad política rumbo al 2027, pero las definiciones locales siguen siendo otra historia. En Hidalgo, Morena ha dicho que no hay rompimiento formal con el PT ni con el Verde, aunque tampoco hay acuerdos cerrados (¡joya!). Lo que no ven los guindas es que si no hay acuerdo pronto, todos le van a empiezan a subir el precio de su compañía.

La disyuntiva del PT está justo ahí. Si compite solo, puede intentar demostrar que no depende de Morena, ampliar su margen de negociación futura y quedarse con municipios donde su estructura todavía tiene peso. Sin embargo, también corre el riesgo de partir el voto de la 4T y terminar ayudando, sin querer, a otros competidores. Si va con Morena, puede asegurar espacios y mantenerse dentro del bloque dominante, pero pagando el costo de la subordinación política.

Entonces el partido de la estrella tendrá que decidir si quiere medir nuevamente su tamaño real o cobrar caro su acompañamiento, y tal vez ambas cosas sean parte de la misma estrategia. Por lo pronto la disyuntiva está y veremos qué deciden.






Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *