¿Gallina vieja hace buen caldo?

Mis queridos y muy apreciados lectores dominicales, les saludo una vez más con la emoción que me embarga cada que mis manos juguetonas se dedican a hacer sonar mi teclado como secretaria con pulseras de pedrería sumando notas del contador Rodríguez (ustedes disculpen, soy Godínez de corazón).

Como en ocasiones pasadas, hoy pienso abordar un tema del cual me han hablado mucho y que parece ser que cada día está mas de moda: las MILF y los DILF; la traducción de estas siglas es la siguiente: Mom I’d Like to Fuck o en el caso masculino Dad I’d Like to Fuck. Dicho de una manera un poco más elegante: señora o señor con hijos, con quien me gustaría copular.

En días pasados conocí a una pareja que a pesar de llevarse 25 años ha creado una complicidad inigualable; se han permitido conocer a alguien que estaría fuera del rango común de las personas de sus edades y sobre todo, han vivido en carne propia la experiencia que solamente los años te dan (o los libros, si toman en cuenta el kamasutra). Es por esto que hoy decidí tocar este tema que para muchas personas (incluso conocidos cercanos) genera mucha consternación al imaginarse siquiera saliendo (sin llegar al famoso “coito”) con alguien que le doble la edad (y que con el paso del tiempo podría doblarle más cosas). Así como en todos los rubros, cualquier cosa que no conocemos nos genera miedo o desconfianza.

Como lo hemos platicado antes, cualquier actividad que resulte en algo sexual es válida siempre y cuando ambas (o las tres o cuatro) personas involucradas estén de acuerdo, no sea ilegal y no se dañe a terceros. En este caso en particular considero que realizarlo forma parte de una gama de fetiches o fantasías que mucha gente tiene (incluido de nuevo el primo de mi vecino).

Amiga (o), si tu deseo es realizar esta fantasía, hazlo sin remordimientos siempre y cuando no afectes una familia, no te arresten en algún momento inconveniente y sobre todo, por nada del mundo dejes pruebas físicas del acto (como podrían ser fotos o videos).

Un primo de un vecino muy cercano me contó que el hecho de estar con una persona mayor te permite conocer otra perspectiva de la vida, pulir bien tus aptitudes físicas y sobre todo, quitarte de la cabeza el estigma de verlo como algo malo.

Esto tiene por supuesto otro lado de la moneda y son los términos conocidos como Sugar Daddy o Sugar Mamma. Si han escuchado estas palabras por ahí permítanme definírselas como aquel hombre maduro o mujer entrada en años que a cambio de una relación sentimental con una persona mas joven, le provee dinero a cambio.

Desde mi punto de vista esto tiende a volverse en una acción abusiva donde no sólo perjudicas la economía de una persona que busca genuinamente compañía (o incluso el amor verdadero), sino que también te estás negando la oportunidad de abrirte al cien por ciento con una persona por el simple hecho de volverlo algo lucrativo. No juzgo a nadie pero creo que es algo que jamás haría porque si llego a estar con una persona mayor, sería por el simple amor al arte (y mi incansable espíritu curioso).

En este mundo multicolor hay de todo y para todos, pero si la vida me ha enseñado algo es que una mente cerrada es el ancla que jamás dejará que avances tanto como podrías hacerlo.

No hay peor decisión que cerrarnos a una idea y uno nunca sabe, quizá el amor de nuestra vida ya tiene una vida hecha con muchos años de experiencia o mejor aún, existe la posibilidad que todavía no nazca.

¡Nos seguimos leyendo!

Autor: Iván Peralta Ramos

Arquitecto / Digital Piscis. Nacido en 1986, en el bello principado de Tehuacán, Puebla. Siempre ha sido partidario de escribir todo lo que piensa. Fanático del Tenis, de Novak Djokovic y de las películas de Tarantino; cree fervientemente en el amor y en la media naranja. Postrero de corazón, son los chongos zamoranos su primera elección. Viviendo en la CDMX desde 2009, ha aprendido a vivir a la mala en la jungla de concreto. Fiestero pero hogareño, extrovertido pero callado, tragón pero con poco dinero, observador pero con astigmatismo y un montón de oximorones más. Fan de clóset de la salsa y las cumbias. Un buen conversador, con aptitudes para escuchar y dar buenos consejos, pero el total erróneo para seguirlos.






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