Gran Bretaña, fuera de la Comunidad Económica Europea

¡SE HUNDE EL BARCO! Gran Bretaña ha decidido abandonar la Comunidad Económica Europea, decisión basada más en la suficiencia que le dan sus condiciones y en el rechazo a cargar con países que poco aportan a una verdadera y justa unión.

El imperio sigue siendo el imperio. Gran Bretaña acusa la omnipotencia de quien mira distante a la Comunidad Económica Europea (ECU) y muestra que quien preserva el Tratado del Atlántico Norte tiene el poder para ser un “socio” en libertad y jugar sus cartas como crea conveniente.

El Brexit no fue nunca un documento oscuro o siniestro del Parlamento Británico para abandonar a la ECU, era en realidad el rechazo al liderazgo alemán y la zozobra del coste de países menos favorecidos por el intercambio financiero y comercial, que en términos de real politik generaba una carga para Gran Bretaña y un dolor de cabeza.

Pese a las dudas e incertidumbre de ventaja competitiva que le ocasionó al Parlamento Británico el Brexit, en la suma total se impusieron los intereses inmediatos de la política interna, peso que también incidió de manera lógica en el abandono de la ECU; además de que paulatinamente la debilidad económica de los países miembros se ha puesto en el camino de una alianza inconsistente, lo cual nos recuerda a tantas alianzas político-estratégicas que se han realizado en Europa central.

En la prospectiva política, Reino Unido enfrenta mejor y más saludablemente su futuro y los retos a enfrentar que la ECU, es más fuerte y sabe que su peso político-militar le brinda una ventaja al estar más cerca de Estados Unidos de lo que pueden estarlo los países de la Unión Europea, realidad que traza en la geopolítica internacional la alianza de la dualidad entre el gigante del norte y el antiguo imperio anglosajón.

Por ende, a nadie debe extrañarle que Gran Bretaña haya dado el paso firme que atemoriza a Europa central y pone de manifiesto las debilidades por las que atraviesan los gobiernos de la Comunidad Económica Europea, donde el liderazgo de Alemania no es suficiente para garantizar como bloque la competencia hacia Estados Unidos, China y Rusia, países que marcaron en su aislacionismo político y económico el poder que no presenta la ECU.

La pregunta de fondo es: ¿hasta dónde los países fuertes de la Unión Europea están dispuestos a cargar con sus miembros débiles y asimilar el costo político y económico?

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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