En una pletórica sala Matilde Landeta de la Cineteca Nacional, se inauguró la XIV edición del Festival de Contra el Silencio todas las Voces, con la exhibición del documental de Lucía Gaja, Vidas al límite, que es la continuación de la célebre Mi vida dentro.
Filmada en 2007, narraba la historia de Rosa Estela Olvera Jiménez, una adolescente mexicana que fue condenada a cadena perpetua por la muerte de un infante al que cuidaba en Texas y que obtuvo cuatro premios, incluyendo el del propio festival.
El filme provocó reacciones en todo el mundo, por la parcialidad de las autoridades texanas, pero se topó con trabas burocráticas que impedían la realización de un nuevo juicio.
Gaja siguió en contacto con Rosa, la visitó esporádicamente, al igual que a sus hijos y a su mamá.
Ve cómo casi dos décadas después se efectúa un nuevo juicio con especialistas que muestran la inocencia de Rosa.
Y aunque en teoría se hace justicia, se trata de un amargo happy end, pues Rosa nunca podrá recuperar los años perdidos, ni reconstruir la relación con sus hijos.
La directora trata de minimizar el poco contacto que tuvo con Rosa, que sale para la boda de su hija Brenda y se casa con otra mujer.
Vidas al límite está nominada al Ariel de la especialidad y es un documental que deja un sabor amargo al espectador, pues solamente se hizo una justicia a medias.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





