Su capitán y jugador más regular fue Christian Adames con .330, 10 cuadrangulares y 68 carreras producidas. Se reforzaron con Henry Ramos, quien a los escasos días de su llegada bateó el ciclo, terminando con .304 y José Rondón, quien arreglaría a Trevor Bauer con dos cuadrangulares en el playoffs y terminando con .323.
Moisés Gómez fue su principal homerunero con 15, pero como no bateaba mucho fue cambiado, delegando el peso a Luis Castro, quien acabó con .325, 11 homerunes y 52 producciones, mientras que Herlis Rodríguez fue su mejor robador con 32 y un buen .309.
El receptor Michael De la Cruz tuvo una buena temporada con .302, 8 homerunes y 36 carreras producidas.
En el pitcheo tuvieron una grata sorpresa con Antonio Santos, que se convirtió en líder de victorias del circuito con 10 triunfos por solo 3 reveses y un 3.95 en carreras limpias. Seguido por el cubano Vladimir Gutiérrez, quien aunque solo ganó seis por nueve derrotas, ponchó a 95 peloteros y tuvo 3.96 en carreras limpias. Fernando Lozano ganó 5 por 3 derrotas con 4.84 en carreras limpias.
Su talón de Aquiles fue su cerrador. Silvino Bracho llegó al final de la temporada y alcanzó a salvar cinco juegos.
Los de la Angelópolis lucieron al eliminar a los Piratas y cuando nadie lo esperaba dieron cuenta de los súper favoritos Diablos Rojos, a quienes eliminaron en seis juegos.
Su pecado fue creer que ya habían alcanzado su meta y fueron eliminados por los Olmecas de Tabasco en cinco juegos.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





