La comida mexicana en España

En España existen ideas y prejuicios relacionados con la cocina mexicana, en gran parte debido a la proliferación de restaurantes Tex-Mex y a la venta masiva en supermercados de productos seudomexicanos. Todos los extranjeros preguntan lo mismo: “¿Pica?”.

Patricia Chiyoko Yano Vieyra

Para nosotros, los mexicanos, la comida es algo más que alimento. Desde pequeños, nuestra vida gira en torno a los usos y costumbres de nuestra familia y lugar de residencia; nuestros recuerdos están ligados a la comida que prepara nuestra madre, a nuestro platillo favorito, a la hora del recreo, a la tiendita de la esquina, a la taquería del barrio o a los puestos callejeros. En general, experimentamos un placer enorme comiendo y compartiendo con la familia y los amigos.

Cuando se come, no solo se usa la vista o el gusto; se involucran los cinco sentidos y eso ofrece un gran potencial para aumentar la memoria de la comida, como asegura Susan Whitbourne, profesora de psicología de la Universidad de Massachusetts.

La comida mexicana es rica en colores, sabores y olores, una explosión de matices y texturas. ¡Un placer para los sentidos! Existen códigos no escritos sobre qué platillos se comen a una determinada hora, día de la semana o época del año, y así nos encontramos con que, en general, los huevos son para el desayuno, los tacos de canasta son almuerzo y los de pastor, cena; la barbacoa es de los domingos y el bacalao de Navidad.

Nuestra cocina actual es el resultado del mestizaje, su origen se encuentra en la milpa, que más que una forma de cultivo es un sistema productivo alimentario basado en el policultivo de la triada mesoamericana: maíz, frijol y calabaza, productos básicos en la alimentación de los mexicanos desde épocas prehispánicas. Con la llegada del virreinato llegaron productos como trigo, arroz, café, carne de res, pollo o cerdo, que fueron dando forma a nuestra gastronomía tal y como la conocemos hoy. 

 

LEJOS DE CASA

Cuando emigramos a otros países, la comida se convierte en una forma de sentirnos más cerca de nuestra tierra y de paliar la nostalgia que en muchas ocasiones se apodera de nosotros. Si cerramos los ojos, seremos capaces de volver a casa a través de los sentidos, es por eso que siempre merece la pena dedicar el esfuerzo y el tiempo a cocinar nuestros platillos favoritos.

Una de las barreras con las que nos encontramos en el extranjero es que algunos de los ingredientes básicos que necesitamos para satisfacer nuestros antojos no están disponibles en las tiendas y supermercados habituales. Es ahí en donde entran el ingenio y la creatividad para sustituir y probar con los ingredientes que tenemos a la mano, a veces con mucho éxito y otras no tanto.

Cuando llegué a España, hace 26 años, era prácticamente imposible conseguir productos frescos como tomates verdes, chiles o nopales, y los aguacates se veían poco en las fruterías. Aprovechaba los viajes a México para traer maletas llenas de harina de maíz, chiles secos, salsas, condimentos y golosinas. Confieso que en algunas ocasiones infringí la ley al traer algunas cosas “de contrabando”, imposibles de conseguir aquí. Aprovechábamos las reuniones con las paisanas (porque la mayoría éramos mujeres) para compartir nuestras delicias gastronómicas y darnos consejos para sustituir ingredientes. 

México es muy diverso y yo tuve la suerte de conocer la cocina de otros estados de la mano de personas originarias de muchos rincones del país; no sabía de la existencia de gran variedad de frutas, hierbas e ingredientes. A través de nuestra asociación pudimos dar a conocer nuestra comida a través de talleres, ferias y eventos en donde siempre nos encontrábamos con la misma pregunta: “¿Pica?”. 

En España existen ideas y prejuicios relacionados con la cocina mexicana, en gran parte debido a la proliferación de restaurantes Tex-Mex y a la venta masiva en supermercados de productos seudomexicanos.

La demanda de productos mexicanos ha crecido a medida de que lo ha hecho el número de mexicanos en España. Y el hecho de que en 2010 la comida mexicana fuera la primera en el mundo en ser declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad sentó las bases para ser reconocida y apreciada en todo el mundo.

 

GRACIAS, GLOBALIZACIÓN E INTERNET

Pero también la Internet marcó un hito al poner a nuestro alcance todo tipo de conocimiento. Hoy en día basta con teclear en un buscador el nombre de cualquier platillo para que ver multitud de resultados en forma de videos o artículos. Si necesitamos algún ingrediente, sabemos dónde conseguirlo, y si tenemos alguna duda podemos preguntar en las comunidades virtuales de mexicanos alrededor del mundo.

La barrera de tener que esforzarnos para poder comer como en México ha ocasionado que salgamos de nuestra zona de confort y venzamos nuestras limitaciones; la satisfacción de hacer tortillas con nuestras propias manos y ver cómo se inflan en la sartén mientras nuestra cocina se inunda de ese olor tan característico del nixtamal, no tiene precio. 

 

LA MADRE PATRIA ABRAZA A LA COMIDA MEXICANA

Durante el confinamiento muchos han aprovechado para lanzarse por primera vez a cocinar y otros a compartir sus conocimientos. Actualmente la comida mexicana en España goza de muy buena salud, no solamente podemos encontrar prácticamente cualquier ingrediente para recrear los platillos más emblemáticos de nuestra gastronomía, sino que el número de restaurantes mexicanos sigue creciendo en todo el país y podemos encontrar platillos mexicanos como los nachos o tacos, en muchos bares y restaurantes españoles. Incluso cocineros con estrellas Michelin han hecho sus propias interpretaciones de platillos mexicanos incluyendo ingredientes como el chile chipotle, el huitlacoche o los chiles secos en sus creaciones.

No cabe duda de que somos afortunados en tener una de las mejores gastronomías del mundo.


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