Magic

Paul McCartney/Driving rain

 

There must have been magic

the night that we met…
El 12 de noviembre de 2001 salió a la venta el decimosegundo álbum de Paul McCartney, Driving rain, grabado en tan sólo dos semanas en el estudio Henson, en Los Ángeles, siguiendo la misma dinámica de su antecesor, Run devil run, de tener a toda la banda reunida, grabar las canciones en una sola toma y reducir al mínimo los recursos de edición.

Fue en esta etapa de su carrera cuando McCartney comenzó a integrar la banda de respaldo que le acompaña hasta la fecha: Abe Laboriel Jr. (batería) y Rusty Anderson (guitarra eléctrica), además de Gabe Dixon y David Kahne, quien se encargó del sintetizador y de las labores de producción.

A pesar de ser el primero en tener material original desde 1997, Driving rain no alcanzó lugares destacados en las listas de popularidad, aunque sí llegó a las 66 mil copias vendidas en su primera semana en el mercado. Nada despreciable este logro, pero no para lo que acostumbraba el exbeatle.

Magic es el séptimo track de este disco, y trata sobre aquello que podemos llamar casualidad pero es capaz de transformar nuestra vida, desde un encuentro aparentemente fortuito, hasta una partida inesperada… and everything in between.

“Debió haber habido magia la noche en que nos conocimos, si no te hubiese detenido, me habría arrepentido siempre. ¿Qué nos hizo hacerlo?, ¿bajo qué bendito hechizo?, la madre naturaleza lo sabía muy bien. Debió ser magia, debió ser magia…”.

Por: Alma Santillán

Soy Alma y soy beatlémana. La música de los cuatro de Liverpool me atrapó antes que cualquier amor. Compañía en los años de escuela, en las noches de insomnio, en el camino de la Comunicación, han sido John, Paul, George y Ringo quienes con su magia no han dejado de hacerme sonreír.






A TRAVÉS DEL UNIVERSO - Alma Santillán

Soy Alma y soy beatlémana. La música de los cuatro de Liverpool me atrapó antes que cualquier amor. Compañía en los años de escuela, en las noches de insomnio, en el camino de la Comunicación, han sido John, Paul, George y Ringo quienes con su magia no han dejado de hacerme sonreír.