Niños, los nuevos halcones de huachicoleros

Al platicar con un amigo de Santa Ahuehuepan, comunidad al norte de Tula,  y al preguntarle cómo van las cosas en su pueblo, me confió un dato que por sí solo refleja el grado de penetración que en esta zona a alcanzado el robo de combustible: “Estamos cada vez peor, ahora resulta que están dejando de ir los niños a la escuela porque sus papás u otras personas, familiares, conocidos o vecinos de ellos, los están ocupando  de “halcones”. Estos personajes, como sabemos, son quienes se dedican a vigilar y en su caso avisar  cuando  alguien desconocido se acerca al lugar de donde se extrae ilegalmente el combustible.

Sin duda esto nos da una dimensión del gravísimo problema que hoy enfrentan las autoridades en los tres niveles de gobierno, y que a pesar de las más recientes  declaraciones del más alto nivel, no se percibe siquiera que esté en vías de ser resuelto, al contrario.

Los ahora llamados “huachicoleros” son una especie de plaga como el llamado  “heno motita”, que crece y crece, en mucho, gracias a la complicidad de los cuerpos policiacos, que han encontrado una verdadera mina de oro al recibir su “cuota” por dejar trabajar a decenas de sujetos que han hecho de la extracción del combustible de los ductos de Pemex su muy redituable modus vivendi.

No puede servir de consuelo, pero en el país las cosas están tan graves en esta materia, que de acuerdo con cifras que recientemente hemos conocido, Hidalgo no es de las entidades con mayores índices  de este delito. No queremos ni siquiera imaginarnos cómo la están pasando en  Puebla, Guanajuato y Tamaulipas, que son los estados que marchan a la cabeza.

Hoy en día Pemex conoce de 19 tomas nuevas diariamente y en el 98 por ciento de los casos se trata de la presencia del crimen organizado. Para darnos una idea del crecimiento actual del huachicoleo, en los dos últimos años el aumento ha sido del 43 por ciento.

De las casi 7 mil tomas clandestinas  de las que se tiene conocimiento, más de la mitad son “tomas clandestinas herméticas”, es decir, aquellas en las cuales los malosos instalan niples  para cerrarlas, pero un tiempo después regresar por más.

Así las cosas, el registro de tomas clandestinas por entidad es más o menos el siguiente: en Puebla,  mil 589; en Guanajuato, mil 323; en Tamaulipas, 942; en Veracruz, 674 y en el Estado de México, 513, para llevarse los nada envidiables cinco primeros lugares. Hidalgo  ocupa el siguiente lugar, con un robo calculado de 11 millones de litros de combustible, fundamentalmente de diésel y gasolina.

Las cifras anteriores convertidas en dinero representaron  para Pemex un quebranto, en 2014, de aproximadamente 313 millones de pesos, mientras que en los dos años siguientes el monto bajó pero no porque sean menos las tomas, sino porque el precio del combustible bajó. De manera tal que en Puebla sustraen el 23 por ciento de combustible robado en todo el país, en Guanajuato el 19 y el 44 por ciento es el que se roban en el resto de las entidades, Hidalgo incluido.

El crecimiento del robo de combustible se ha dado a pesar de las acciones que Pemex anuncia, como la vigilancia fija, la inspección de los derechos de vía y de todas las instalaciones de este tipo que equivalen a 10 millones 470 kilómetros, tareas que llevan a cabo con el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de la Marina-Armada de México y de otras autoridades federales y estatales.

De las últimas cifras del robo de combustible en Hidalgo, rescatamos que en Tula somos el primer lugar con 24 tomas, le sigue Cuautepec con 17, Tlanalapa con 12 y  Tepeapulco con 10. Después anotamos a Tezontepec  y Huichapan con ocho cada uno, Tlaxcoapan con seis y  Tepetitlán con cinco, al igual que Tepeji.

Las cifras dadas a conocer por las autoridades hidalguenses en esta materia nos dicen que se calcula, hasta estas alturas de 2017, un robo mayor a 200 mil litros de combustible, cifra mucho más alta que los 36 mil litros durante el mismo periodo del año pasado. Se ha logrado la detención de 170 vehículos, el decomiso de 780 contenedores en 220 operativos que han significado la detención de 25 probables huachicoleros.

Hemos insistido que de no atenderse ya este problema, en poco tiempo será incontrolable. No hay semana en la que no se reporte, solamente en la región de Tula,  un homicidio, el decomiso de vehículos, la fuga y/o incendio de combustible robado y otras consecuencias que este ilícito ha traído consigo, como convertir a niños o adolescente en “halcones”, en lugar de ir a la escuela.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entregan, pero… Entre nos.


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