Tras el asesinato del padre Román de la Cruz Hernández, sacerdotes de Huejutla tendrán que modificar algunas de sus actividades para evitar salidas nocturnas, entre ellas visitas a enfermos, y adoptar medidas personales de seguridad, señaló Jerónimo Coria Álvarez, sacerdote diocesano de Huejutla.
“Lo único que nos corresponde es, por una parte, orar por su eterno descanso y, por otra, que cada uno de los sacerdotes vea por su propia seguridad y sea muy prudente en lo que se dice”, expresó en entrevista con medios de comunicación.
El presbítero explicó que cada sacerdote deberá tomar precauciones, como evitar acudir a comunidades a deshoras.
“Tendremos que aplazarlas, por un tiempo, a determinados horarios. Son cosas básicas por la propia seguridad de los sacerdotes”, indicó.
Pide prudencia ante cercanía de campañas
Cuestionado sobre la situación entre el presidente municipal de Jaltocán, Guillermo Amador Lara, y el padre José Rosario Arévalo Cervantes, conocido como padre Chayo, luego de que el alcalde le exigiera dejar de politizar sus sermones en las comunidades, Coria Álvarez llamó a actuar con prudencia.
Explicó que, ante la proximidad del proceso electoral, los comentarios personales pueden generar polémicas o ser interpretados de diferentes maneras.
“Sabemos que son tiempos previos a las campañas, entonces muchos de nuestros comentarios pueden ser malentendidos o mal manejados”, afirmó.
Coria Álvarez precisó que, por ahora, las medidas de seguridad serán personales, pues el obispo no ha emitido un comunicado ni instrucciones formales al respecto.
Explicó que los sacerdotes se encontraban participando en una semana de estudio que concluía ese día, por lo que esperaba que posteriormente se les informara sobre las acciones a seguir.
Dice desconocer denuncias contra el padre Román
Respecto a versiones sobre la existencia de dos denuncias previas contra el padre Román, el sacerdote aseguró desconocer esa información.
“Que yo sepa no. No sé si haya algo en la Fiscalía, pero jamás escuché nada de esta situación”, señaló, y agregó que la Iglesia tampoco tenía una investigación abierta en su contra.
Coria Álvarez reconoció que el caso ha resultado doloroso debido a la cercanía que mantenían con el sacerdote. Relató que convivieron con él la noche anterior, se saludaron antes de ir a descansar y a la mañana siguiente recibieron la noticia de su muerte.
Sacerdotes no cuentan con escoltas
Sobre las condiciones de seguridad en las que realizan sus actividades, indicó que ninguno de los sacerdotes cuenta con escoltas o protección policial.
“¿De dónde los pagamos?”, cuestionó.
Como ejemplo, relató que recientemente, alrededor de las 11 de la noche, le solicitaron acudir a atender a un enfermo ubicado a unos 40 minutos de distancia, en un trayecto con carreteras oscuras y algunos tramos de terracería.
Ante esas condiciones, le recomendaron esperar hasta el amanecer y acudir acompañado; sin embargo, explicó que no siempre cuentan con alguien que pueda acompañarlos, pues los seminaristas se encuentran en la escuela.
Finalmente, Coria Álvarez descartó que hasta el momento se hayan detectado casos de intolerancia religiosa.





