Resulta difícil describir un filme como Animalia Paradoxa, del chileno Niles Atallah, que se ha estrenado en la Cineteca Nacional.
Conviene recordar que se conoce como Animalia paradoxa a los animales míticos, mágicos o sospechosos mencionados en las cinco ediciones de Systema Naturae.
Y es que el cuarto largometraje del director de Lucía es una especie de fábula postapocalíptica que muestra a una extraña criatura humana-anfibia, sin el encanto del monstruo de La forma del agua, dedicada a buscar entre la basura figuras o juguetes que cambia por gusanos, con los que alimenta a una extraña criatura que cuelga del techo.
También busca agua para llenar una tina en la que se da baños, ante la imposibilidad de viajar al mar.
Atallah mezcla títeres, grabadoras que enredan relatos y ciudades destruidas llenas de desechos de forma eficaz.
La historia es una especie de variante de La sirenita apocalíptica.
Animalia Paradoxa resulta, pues, una cinta insólita que no será del agrado de todo el mundo, pero que tiene la carta de la originalidad.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





