Luego de las apreciables Rencor tatuado y La diosa del asfalto, el director Julián Hernández regresa a sus orígenes con Los demonios del Amanecer, que se exhibe en la Cineteca Nacional y en el circuito cultural.
El guion, escrito por el propio director y Gustavo Hernández De Alba, narra la historia del joven estudiante de enfermería Marco (Axel Shuarma) y el chacaloso bailarín Orlando (Luis Vegas).
Entre ellos nace una pasión amorosa que los lleva a vivir juntos. Pero su relación comienza a deteriorarse cuando Marco presenta síntomas de sida y Orlando recibe el llamado para un programa de televisión.
En El cielo dividido, Hernández deambulaba por el circuito universitario; ahora lo hace por las aulas politécnicas.
Hernández se regodea en las escenas eróticas y el filme se prolonga por 216 minutos, solo cuatro menos que El cielo dividido, lo que se antoja excesivo.
El fotógrafo Alejandro Cantú fue premiado en el Film Out de San Diego, y estos Demonios del Amanecer serán solamente del agrado de los fanáticos del género.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





