Se derrumban los grupos de poder

NO SE CONFUNDAN. Quienes pretendan seguir con viejas costumbres deben entender que los tiempos han cambiado y de su poder si acaso queda el recuerdo.

Los grupos de poder en Hidalgo se derrumban en estos tiempos políticos, donde la caída del PRI y la llegada de un nuevo partido todopoderoso significa que las reglas del juego han cambiado. De este modo, lo que funcionó ayer, no lo hace en este momento; esto significa que la fuerza de viejos caudillos, de líderes con la máscara de guías, sobre todo de la gente pobre, de santones que influían para los puestos de poder o de decisiones como las candidaturas, de exfiguras de la fuerza priista que cobraban puntualmente sus cuotas de poder y de quienes por muchos años se habían apoderado de los principales cargos en la administración pública, ya no son moneda de valor en estas fechas. Aunque esto no quiera decir que los actuales encumbrados como fuertes sean necesariamente mejor que muchos de los que ahora andan medio devaluados.

 

LOS QUE ERAN Y YA NO SON

En este nuevo ajedrez político, que hasta hace poco se movía al ritmo que marcaban los tricolores, estos son los grupos que en ese contexto eran poderosos y ya no:

–          EL GRUPO UNIVERSIDAD

Los signos indican que el Grupo Universidad vive un momento de crisis por el manejo abusivo de su fuente de poder, que es la casa de estudios, escriturada por el gobierno estatal anterior a Gerardo Sosa, pero con actitudes que, por lo menos de sus diputados, son ya una confrontación abierta contra el presidente, que a su vez los mantiene a raya con la Unidad de Inteligencia Financiera por el caso de los 150 millones de dólares.

Es evidente que esta agrupación pierde fuerza y su miedo es que el Congreso se le va de las manos, aunque intentará renacer en las elecciones del 7 de junio de 2020. Los mismos diputados de este grupo dan señales de no seguir como sirvientes de Sosa.

–          LOS CHARREZ

Los hermanos Charrez formaban un grupo poderoso en el Valle del Mezquital, donde lograron imponerse con audacia y atinada lectura de los dolores de su población mediante gestiones que les permitieron generosas ganancias en lo económico y lo político. Sin embargo, su ambición fue más grande, pues llegaron a creer que estaban por encima de la ley y de quien fue elegido por el voto popular como gobernador del estado: Omar Fayad.

Cipriano, el ahora exdiputado federal caído en desgracia por su falta de sensibilidad para con los demás, que lo llevó a cuidar más su imagen política que la vida de un ser humano, vive las horas más desquiciantes de su vida política. Por su parte, Pascual, actual alcalde de Ixmiquilpan, ha resultado un cero a la izquierda como tal, con una ineficacia o complicidad ante la terrible violencia que azota a ese municipio. Ha resultado incluso el sepulturero de su misma familia gracias a sus diferencias con Cipriano.

Los Charrez son un grupo en descomposición por sus problemas internos y porque los espacios en donde se movían desaparecieron con las nuevas políticas federales. Ya no hay agua donde naden esos pescados.

–          SE CAEN LOS CAUDILLOS

Otra institución de poder que se derrumba es la de los caudillos, entendidos como los que guían a un grupo de ciudadanos desde su fuerza en la colectividad. Es en el PRI, el partido del poder en las últimas décadas, donde surgen estas figuras con tanta autoridad que, sin pasar por elección alguna, decidían muchas cosas por la influencia que decían tener.

En Hidalgo los hubo y de mucha presencia. Caudillos de grupos que fueron y ya no lo son, y en los últimos tiempos figuras que encabezaron estas agrupaciones cuya fuerza radicaba sobre todo en su casi derecho para dar cargos y candidaturas. Es decir: poder y dinero.

Con Omar Fayad, estas figuras perdieron luz y ni se diga con las nuevas políticas federales, a lo que se debe sumar el estado en que se encuentra el partido tricolor.

Grupos como La Joya, los del norte o los del sur, los del Valle, Sierra o Huasteca, tienen el reto de aceptar que lo único que hay por repartir es trabajo y unidad. Sin esto el futuro se ve negro.

El escenario es válido también para quienes fueron gobernadores y, a través de sus alfiles, pelean lo que queda de poder y riqueza, pues piensan que pueden seguir siendo amos y señores y mueven a sus piezas que brincan del PRI para luchar por el poder, pero con nueva camiseta.

Los que saltan del barco son de todos los tamaños y pesos, con una característica en común: no aceptan responsabilidad ni el momento que se vive en el que no hay qué agarrar, porque el dispendio que se hizo, pese a tener victorias aparentes, lastimó tanto a los ciudadanos que en el voto los cambiaron por algunos que llegaron con los dientes afilados para cobrar revanchas y apoderarse de lo que podían, porque el hábito no hace al monje.

El PRI estatal da la impresión de tener un diagnóstico real de la situación y trabajar en ello. Pero hay priistas resentidos que serían felices si a su partido le dan otra paliza, para poder decir como reclamo: “En mis tiempos esto no hubiera pasado, porque éramos ganadores”, aunque en la hora de reales batallas cambien de camiseta.

El buen trabajo del gobernador tiene a muchos con el veneno retenido en los colmillos, pero con la mano extendida si hay oferta de 30 monedas. Los que fueron ya no son y, por lo que se ve, ni serán. Son otros tiempos.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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