Teatro al Aire Libre de Mixquiahuala, una joya olvidada

Como en toda plaza pública del mundo, en este teatro se han vivido los principales eventos públicos del municipio.

Mixquiahualenses nacidos en los primeros veinte años del siglo XX tuvieron una gran afición por la música, por dominar diversos instrumentos y deleitar primero a sus coterráneos y posteriormente a la región y a todo el estado. A falta de más investigación sobre los primeros músicos en el municipio -que al parecer ya se está haciendo-, mi teoría es que el gusto por este arte pudo tener su origen en los profesores que llegaron a nuestra tierra provenientes de ciudades más grandes y consolidadas como Ixmiquilpan, Actopan, Pachuca y entidades vecinas como el Estado de México y la capital del país. 

En algunos libros de escritores locales se indica que los docentes que llegaron a Mixquiahuala fueron de esos profesores de a caballo, animal que utilizaban forzosamente para llegar a terruños como el nuestro en el Valle del Mezquital. Seguramente por su formación académica, en algún momento los profesores fueron aleccionados en música, en el dominio de instrumentos musicales. 

En Mixquiahuala se tiene conocimiento de la “Banda Ignacio Zaragoza”, que en 1906 estuvo presente en la inauguración del monumento al Benemérito de las Américas que se encuentra en el corazón de nuestro municipio; de 1920 a 1923 ya estaba conformada por una veintena de mixquiahualenses que reafirmaron la semilla musical que les fue heredada o implantada. 

En el segundo lustro de los años 30 se hizo necesario contar con un foro para la banda, y Mixquiahuala tuvo un kiosco cuya parte superior era desmontable y fue retirado del centro para trasladarlo a la zona de “El Calvario” y posteriormente a la zona de “La Cruz”, donde al parecer se desmanteló por última vez. 

Un integrante de la familia Castro, una de las más antiguas y con mayor presencia en el centro del municipio, tenía conocimientos de ingeniería y arquitectura, amén de varios viajes por Estados Unidos, y sugirió la creación de un Teatro al Aire Libre, satisfaciendo así la necesidad de un espacio para que se presentara la banda. Seguramente un grupo de visionarios mixquiahualenses de esa época ya entendían que nuestro municipio necesitaba un espacio para poder ubicar varios acontecimientos de todo tipo, como reuniones del pueblo, eventos políticos y académicos, espectáculos artísticos, etcétera.

Fue así como en esos años se logró construir lo que muchos denominan como “Pérgola”, apelativo muy utilizado hasta la fecha. Durante aproximadamente 80 años se han presentados miles de eventos artísticos, políticos, de salud, religiosos, académicos… Cabe destacar que a finales de los años 30 y principios de los 40 del siglo pasado, las ganas de cultura en Mixquiahuala (sobre todo de música) derivaron en la construcción de este espacio, el cual demostró el nivel de las aspiraciones de muchos mixquiahualenses.

Algunos municipios de la región cuentan con tarimas, pero sin techado y otras características propias de un teatro; el Teatro al Aire Libre de este bello municipio del Valle del Mezquital contaba con una abertura rectangular elevada en su costado norte, seguramente para favorecer la acústica -en los años 90 alguna autoridad municipal decidió cerrar esa parte que muchos niños utilizaban para jugar y aventarse desde ahí hasta el piso de la plaza pública, lo cual resultaba muy riesgoso-, pero con la llegada de mejor tecnología, esto se resolvería de otras formas muy distintas a los años 40 que en realidad afectaban el aspecto arquitectónico. 

El Teatro al Aire Libre de Mixquiahuala se localiza en el costado norte de la parte más pública de nuestro municipio, el centro, el jardín municipal, jardín Juárez, la plaza de la Constitución (así denominado el circuito de calles de la misma).

Como en toda plaza pública del mundo, en el Teatro al Aire Libre han acontecido los principales eventos públicos de nuestra tierra; niños, adultos, jóvenes y ancianos se han plantado a hablar, escenificar, interpretar un tema de interés público. Los que hemos tenido la oportunidad de hablar ahí, sabemos que no es fácil, pues un considerable número de espectadores se puede convertir en una especie de Goliat.

En 1942, la construcción motivo de estas líneas contaba con piedra negra en la base de la tarima, tenía cuatro macetones; actualmente uno de la parte oriente está quebrado, las tejas ya solo permanecen en el costado poniente y los dos vestidores se usan como bodegas de mantenimiento. Ojalá estas líneas sirvan para contribuir a respetar ese espacio, la plaza pública y todos los sitios públicos sin excepción de nuestro municipio. Tristemente hoy, este espacio podría denominarse “Mingitorio municipal de Mixquiahuala”. Y si no me creen, lleguen temprano y suban los cuatro escalones que llevan a la tarima de nuestro teatro libre.

 

JOSÉ RAMÓN AMIEVA Y LA PRESIDENCIA MUNICIPAL

José Ramón Amieva Gálvez, actual presidente municipal, viene de gobernar la capital del país por un lapso de ocho meses aproximadamente, una de las ciudades con mayor patrimonio cultural, arquitectónico y artístico en todo el mundo y seguramente tendrá proyectos bajo el brazo para, mínimo, intentar armonizar la plaza pública con sus tres elementos principales -sin contar jardineras-. Me refiero al edificio de la presidencia municipal (arquitectura orgánica) con sus nervaduras en tríos principalmente, con la fuente que la otrora diputada y única presidenta municipal tirara y la cual tenía armonía con el edificio del ayuntamiento al destacar ambas construcciones motivos tipo órganos (cactus), incluso en algún tiempo la piedra negra (ahora cantera de la zona de Huichapan) del Teatro al Aire Libre armonizaba con la piedra tallada de las jardineras.

Amieva Gálvez tendrá la cultura para ubicar y entender algunos pequeños errores de estilo que sus predecesores tuvieron, como cuando un alcalde ordenó pintar azulejos, otro pintar de negro las botas de la efigie en pie del prócer José María Morelos y Pavón, uno que ordenó pintar de color oro la estatua elaborada en la tierra del acero (Pittsburgh, EE.UU.) de don Benito Juárez (¿buscará nuestro presidente el asesoramiento para saber que dicho acero queda con una limpieza ligera de la pátina y recubriendo con aceite automotriz?).

En la ciudad de los palacios hace algunos años se restauró bellamente la efigie ecuestre del original “Caballito”. Ojalá en Mixquiahuala, guardando las proporciones, se hagan las restauraciones de nuestro patrimonio material, igual que como se han hecho en la CDMX y no vayamos en retroceso, ahora aventándose con ignorancia y apuntando a monumentos más recientes, como el colocado hace unas décadas en el Paseo del Agrarismo, que da la bienvenida a nuestro municipio por la entrada sur, en honor a don Emiliano Zapata.

Respetemos nuestro pasado, fortalezcamos nuestro presente y proyectemos nuestro futuro.

Autor: José Raúl Vizzuett Pérez

Nieto de comerciantes, aprendiz de padre, esposo rezagado, licenciado en Derecho y politólogo aficionado; sagacidad y un balón “etrusco”, los mejores regalos que me han dado mis padres.


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