Un remake con poco resplandor

Doctor sueño, estelarizada por Ewan McGregor, muestra a un Dan Torrance que, a pesar de ser adulto, continúa enfrentándose a aterradoras criaturas.

En 1980, Stanley Kubrick llevó a la pantalla grande una novela de Stephen King titulada El resplandor y, aunque la película se convirtió en un clásico, el escritor no quedó conforme y hasta mutiló el filme.

Sorprende ahora que haya ideado una secuela, Doctor sueño, y que se la haya encargado a un director más dócil y especialista en el género, Mike Flanagan, con nefastos resultados.

El niño sobreviviente de la primera parte se ha convertido en Dan Torrance (Ewan McGregor), un alcohólico fracasado que ha tratado de pasar desapercibido, y es que existen temibles criaturas que se alimentan de niños que tienen el resplandor, encabezadas por la bella y temible Rose (Rebecca Ferguson, lo único rescatable de la cinta).

Dan se rehabilita y se convierte en el doctor Sueño, que ayuda a sus pacientes a morir apaciblemente. Es entonces que establece contacto con Abra Stone (Kyrligh Curran), una niña que posee un gran resplandor. Lo malo para ellos es que Rose y sus secuaces los han detectado y su vida corre peligro.

El director de Ouija y Oculus está a años luz del genio de Kubrick y, como el especialista del género que es, se limita a seguir las órdenes de King, que, al mostrar su conformidad con el filme, hace notar su incultura cinematográfica.

Doctor Sleep resulta, pues, una secuela gratuita que solamente satisfará el ego de King y a sus fanáticos más incondicionales, pues hay que advertir que dura 151 minutos que, a ratos, resultan interminables.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.



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