Y tú que te creías el rey de todo el mundo…

El Grupo Universidad parece estar viviendo sus últimos días, pues el líder garza ya tiene en la frente la marca de la corrupción, esta vez ante el presidente.

La canción “Fallaste corazón” de Cuco Sánchez, cuyo nombre era José del Refugio Sánchez Saldaña, parece escrita para el grupo político de la Universidad, que debe retirar sus fichas y obedecer la ley de Cuco cuando dice: “pero hoy la buena suerte la espalda te ha volteado, fallaste corazón, no vuelvas a apostar”, porque la investigación sobre el dinero irregular no nada más lo pone en un escenario complicado, sino que le trajo el alejamiento total del presidente, Andrés Manuel  López Obrador.

TRES VECES TE ENGAÑÉ, TRES VECES TE ENGAÑÉ

Paquita la del Barrio es una cantante del pueblo porque tiene la virtud de interpretar temas que son de la raza, de sus tristezas y alegrías, y le pone en la suya a los abusivos con su grito de guerra: “¿me estás oyendo, inútil?”, que encierra todo lo que se piensa de los que se sienten los muy muy y a la hora buena chafean. Tiene una canción que se llama “Tres veces te engañé”, que en este momento debe ser como un himno para los garzas de Hidalgo, porque pensaron que AMLO podría salvarlos de las arenas movedizas, y pese a los intentos que hicieron, no lograron nada.

La canción queda que ni mandada a hacer para el Grupo Universidad, sobre todo para el “segundo universitario”, Adolfo Pontigo, porque ni modo que le quiera quitar el primer lugar a su patrón y jefe, Gerardo Sosa.
Sucede que el 26 de febrero a la UAEH le congelaron sus cuentas como respuesta a una alerta internacional activada por movimientos raros en el manejo de mucho dinero, incluso con la sospecha de lavado, corrupción y otros delitos. Desde el principio, la gente de Sosa y él mismo negó las acusaciones y la mayoría de los universitarios se enteraron que eran millonarios, pues tenían para jubilados y pensionados más de 150 millones de dólares, cuestionados por la presunción de ser expresión de delitos.
El primer universitario (Sosa) de inmediato adoptó la actitud defensiva gritando que era inocente y que todo el dinero de origen federal y estatal estaba más que comprobado con auditorías externas e internas. Lo malo del asunto es que todo indica que la presunción de lavado de dinero y otras lindezas no son del dinero federal o estatal, del que pueden presumir un buen manejo y hacen gala exhibiendo que en las más de 30 auditorías federales, estatales y de organismos privados son un ejemplo de niños bien portados, sino de otros recursos.

LA GARZA SOBERBIA QUISO DAR ÓRDENES A AMLO

La respuesta de Sosa, que es quien dice qué hacer, se dio en la reunión que tuvo con su clan, incluidos sus diputados; dijo que todo se debía a envidia por sus logros, porque sabían que iban a perder la próxima gubernatura. En el éxtasis de su argumentación de filósofo caro remató por gaoneras y señaló: “porque somos fregones” (usó otra palabra válida en lo coloquial). A partir de entonces comenzaron acciones de presión contra el presidente que se pueden resumir en la intención de demostrar que AMLO los apoyaba.

PRIMERO: Pontigo Loyola, que tiene el encargo de la rectoría, dio a conocer una carta enviada al presidente en que después de algunas consideraciones le solicita una audiencia, pero le advierte y casi lo amenaza de hacer grilla “para frenar las especulaciones sobre la utilización de las instituciones de gobierno con fines políticos”. ¡Pácatelas! Desde luego, el presidente no lo recibió, con lo que queda claro que no tiene el apoyo que buscaba.
SEGUNDO: Como no hubo la respuesta que esperaban, los garzas recurrieron a la presencia en un diario nacional en que exigían lo mismo: que AMLO los recibiera. Y nada.
TERCERO: El presidente visitó Hidalgo para la inauguración del C5i, y después de amenazar con una marcha de 30 mil estudiantes, sólo reunieron a unos cuantos y mejor se fueron a la plaza Juárez, donde Gerardo Sosa anunció que una comisión se trasladaría al lugar donde estaba López Obrador para solicitar una audiencia. Pontigo encabezó la comitiva, aunque esperó en vano porque AMLO no lo recibió. Y ya eran tres veces que los dejaban en la puerta como respuesta a su soberbia.
Pensaron que, como el presidente dice que escuchará a todos, ellos también tenían derecho a que los recibiera, y como se sienten con pase de entrada no pedían audiencia, la exigían. Se engañaron, porque la apuesta central es cero corrupción, cero impunidad y si hay algo que castigar en la UAEH, se castigará, SEA QUIEN SEA. Palabras del presidente.
Nunca como ahora, Paquita la del Barrio les canta con voz de profeta de la calle: “Tres veces te engañé, tres veces te engañé y después de estas tres veces no quiero volverte a ver”.
Lo peor es el distanciamiento de los líderes universitarios con el presidente, y parece el principio del fin del Grupo de Sosa, aunque salga bien librado de la bronca que tiene hoy.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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