A tres años, aún no cierra la herida en Tlahuelilpan

Desde el 18 de enero de 2019 son ya mil 92 días que decenas de familias han pasado sin un ser querido y algunas personas han vivido más de tres intervenciones quirúrgicas tras la explosión de un ducto de Pemex.

Desde el 18 de enero de 2019 son ya mil 92 días que decenas de familias han pasado sin un ser querido y algunas personas han vivido más de tres intervenciones quirúrgicas; sin embargo, para Tlahuelilpan y la colonia San Primitivo, donde explotó un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex), las heridas de la tragedia aún duelen y se derraman lágrimas.

Hoy se conmemora el tercer aniversario de los hechos que cobraron la vida de 137 personas y la cabecera municipal parece en calma, de hecho, el acto es distinto al de 2021 y pareciera se debe al tianguis semanal que esta vez sí fue instalado y obstruye los accesos a la iglesia desde donde hace un año se partió a la llamada “zona cero”.

La actividad comercial transcurre sin preocupación, los vendedores se instalan y preparan la mercancía a vender; pero la música de algunos de ellos para acompañar sus actividades no se hizo escuchar ni tampoco de quienes ofertan discos, en señal de respeto.

La conmemoración de la tragedia que hiciera famoso al municipio no será en el centro religioso municipal, que luce vacío y sin señas de algo que recuerde a los fallecidos, algunos en el sitio de lo ocurrido o en hospitales; este año se realizará en el campo de cultivo al que muchos fueron por curiosidad hace tres años.

En dicho sitio ya hay una gran concentración de personas, quienes antes de acudir a una carpa instalada para que el clérigo ofrezca su servicio, realizan limpieza en mausoleos colocados justo sobre la antigua ruta del ducto de la paraestatal, donde cerca de las 14:30 del 18 de enero la Sedena detectara una toma clandestina; fue hasta las 15:40 cuando comenzó a verse una mayor aglomeración de personas y acudió personal de seguridad que conminó en reiteradas ocasiones a los presentes a salirse del sitio para evitar riesgos y a las 18:50 sobrevino el estallido y se reportaron personas con quemaduras.

En los espacios de remembranza se colocan flores, algunas imágenes de los fallecidos y hasta los gustos que tenían en vida, como bebidas azucaradas. Algunos familiares están visiblemente nostálgicos y otros más, entre lágrimas, se abrazan entre sí y permanecen junto a esos espacios; otros más limpian y abren las pequeñas puertas que en su interior tienen cruces, pero otros lugares lucen un poco más sencillos, inconclusos en sus obras o hasta abandonados y hoy no tienen ningún arreglo. El padre llama a misa, da un mensaje y entre algunos cortes cita una lista de los muertos: Jorge, Misael, César, José Armando, Fredy…

En las sillas estaban cabizbajos algunos de los familiares de las 137 personas que ya no volvieron a casa, a algunos asistentes se les escuchaba sollozar en el brazo de un acompañante, otros más solo estaban sentados, sin mostrar una expresión o decir palabra; algunos niños jugaban, aunque en su interior quizá sí comprendían el motivo de estar en ese sitio.

En el transcurso del servicio religioso la concentración se hizo más grande y algunos quedaron de pie, otros llevaban bancos y sillas, mientras que un puñado más de asistentes prefirió quedarse en el mausoleo de sus conocidos, entre lágrimas, sin mediar palabra y solo agarrados de las manos o abrazados con otros.

Concluyó la misa y algunas autoridades colocaron una ofrenda floral por el sitio donde corría la tubería de Pemex, porque tras lo sucedido fue registrada y su trazo reorientado a otra dirección; en tanto, y mientras se daban declaraciones oficiales, los mausoleos volvieron a llenarse y el clérigo esparció agua bendita, además fue repartida comida.

Ante los medios de comunicación, algunas personas accedían a contar su historia, a defender que sus familiares no eran huachicoleros y solo acudieron por curiosidad, pues ni auto tenían o ya habían accedido al combustible que en 2019 escaseaba por una estrategia federal para evitar el robo.

Asimismo, acudió uno de los sobrevivientes: Alan, quien narró que por un problema de visado no ha podido ser intervenido quirúrgicamente en Estados Unidos; también compartió que sus proyectos personales sufrieron un retraso, pero buscará retomarlos y el primer paso para ser mecánico industrial es volver al bachillerato que abandonó desde 2019.

En cambio, otras personas se muestran herméticas, como queriéndose guardar sus vivencias o con el temor de que puedan ser desvirtuadas. La misa termina y la multitud se dispersa, algunos comentan que irán al cementerio o a sus hogares.

Hoy se cumplen mil 92 días de una tragedia que marcó no solo a un municipio, sino a un estado que padece del huachicoleo y que por varios años ha sido primer lugar en ese delito, según consta en un análisis del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim).


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