Caso Charrez, buscapiés para el gobierno de Menchaca

Cipriano Charrez abandonó la cárcel debido a una supuesta enfermedad, la cual no le impidió asistir a una fiesta, aun cuando está en arresto domiciliario.

El caso de CIPRIANO CHARREZ quien recientemente dejó la cárcel de Pachuca, supuestamente por motivos de salud, para seguir su caso en prisión domiciliaria, se convirtió apenas unos días después de dejar la cárcel en un auténtico buscapiés para el gobierno estatal, empeñado en combatir la corrupción, pues el citado personaje lejos de dar muestras de la supuesta enfermedad que le permitió dejar la prisión, asistió como el protagonista de una fiesta en que al parecer dio muestras de estar más sano que un pez y metido ya de lleno en labores políticas, con su estilo de siempre, en que se presenta como un luchador social y representante de las causas. No solo de Ixmiquilpan sino de todo el Valle del Mezquital, que le ha dado muy buenas cosechas de poder, pues ha sido alcalde de su municipio, diputado local y federal, donde fue desaforado por la actitud que tuvo en el accidente donde provocó la muerte de un joven sin que le hubiera prestado auxilio.

Como es de sobra conocido su caso, fue detenido en la Ciudad de México acusado del delito de homicidio en grado de tentativa contra su hermano Pascual del mismo apellido e ingresado al centro penitenciario de Pachuca, donde estuvo cerca de tres años, en los que intentó de todo para salir, incluidas manifestaciones de los grupos que le apoyan en el Valle y en sus organizaciones sin resultados, pese a que él mismo se auto calificaba como preso político y realizaba supuestas huelgas de hambre.

Finalmente, y de acuerdo a nuevas perspectivas de su caso, le fue concedido que siga su proceso en prisión domiciliaria, que ya se ve que no se respeta, y que en todo caso la enfermedad que vio el juzgador por lo menos se ve rara.

El caso judicial lo deben explicar en su realización y consecuencias las autoridades respectivas.

Pero es en lo político donde las cosas se enredan y pueden provocar la resurrección de liderazgos de personajes y de agrupaciones, que hasta el momento permanecen a la expectativa de ver cómo procede y actúa el gobierno del estado.

De sobra es conocida la presencia en Hidalgo de agrupaciones que una y otra vez hacían de las suyas presionando y llegando casi al chantaje contra el gobierno del estado con muy buenas cosechas económicas y de poder.

Son muy conocidos los nombres de los liderazgos que se aprovechan de las situaciones de problemas en municipios y regiones del estado para obtener buenos dividendos.

La carta de presentación es siempre la misma: la lucha por los compañeros, por la gente, por los derechos de los ciudadanos olvidados, aunque al final los compañeros se conforman con migajas y la tajada grande se la llevan los dirigentes.

De alguna manera y por la política presidencial de dejar fuera de las cosechas fáciles a estos grupos, se les puso un freno a estas agrupaciones y lidercillos.

Pero siguen atentos para ver por dónde sopla el viento y al menor signo de que cambian las cosas, volverán nuevamente a sus actitudes de cierre de carreteras, manifestaciones, toma de oficinas y lo que ya se les conoce

Y Cipriano Charrez es la piedra de toque en este momento.

Con su asistencia a fiestas, pese a que por supuesta enfermedad sigue su caso en prisión domiciliaria y a la actividad política que ya realiza, le está diciendo al gobierno estatal que las cosas no cambian y que seguirá en las mismas.

Es un buscapiés para ver qué hace el gobierno del estado y un reto para el secretario de Gobierno, GUILLERMO OLIVARES REYNA, que hasta el momento se ha manejado con buen juicio y capacidad para el cargo que tiene y que, como responsable de la gobernanza, seguramente verá el caso como la oportunidad de fijar una política en estos casos de lidercillos y vivos.

Todo mundo a la expectativa.


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