Contrarrevolución cuestiona compromiso de médicos cubanos

NO PASARÁN. Cuba tiene algo más grande que sus detractores: la conciencia social de millones de ciudadanos.

En 2014, cuando estalló la crisis del ébola, los médicos cubanos demostraron al mundo de qué están hechos, no sólo por sus conocimientos, sino por su espíritu revolucionario y lealtad al ejemplo del Che.

En ese entonces, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró su beneplácito por el envío de 165 profesionales de la salud cubanos para luchar contra el ébola en Sierra Leona. No fueron armas o tropas para pelear por la independencia de los países africanos, como en los años setenta, sino de soldados de la salud capaces de llegar hasta los lugares más recónditos para llevar vida y bienestar a millones de seres humanos.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, al referirse a la solidaridad cubana señaló: “Si vamos a ir a la guerra contra el ébola necesitamos los recursos para lucha. Estoy muy agradecida con la generosidad del gobierno cubano y de estos profesionales de la salud, que harán su parte para ayudar a contener el peor brote de ébola de la historia”.

Médicos cubanos y estadounidenses lucharon juntos en el campo de batalla, de tal modo que Chan afirmó: “El compromiso del gobierno cubano es un ejemplo del tipo de esfuerzo internacional que se necesita para intensificar las actividades de respuesta y para fortalecer las capacidades nacionales. Cuba es conocido en el mundo por su capacidad para formar a médicos y enfermeras destacados,así como por su generosidad en ayudar a otros países en su ruta hacia el progreso”.

Hoy la contrarrevolución cuestiona la solidaridad de los médicos cubanos; desde la comodidad de sus casas, desde sus computadoras y medios asociados, los atacantes disparan diariamente.

El jueves pasado, entre las 16:30 y 18:30 horas (tiempo de México), Alex Otaola y Liu Santiesteban de “Cubanos por el Mundo”, en su programa “Hola Ota Ola”, organizaron un evento contra la Revolución Cubana desde Facebook y YouTube que contó con la participación del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, recientemente reelegido al frente del organismo interamericano; Ileana Ros-Lehtinen, cubanoamericana y exmiembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y John Barsa, administrador interno de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), para debatir sobre la supuesta esclavitud de los médicos cubanos.

De Almagro no se podía esperar más fuego enemigo, no es un mercenario al viejo estilo de los sudafricanos que pelearon en Angola contra los independentistas en los años setenta, sino un mercenario de la palabra que fomenta la división de los pueblos de América Latina y el Caribe, un lacayo del gobierno de Estados Unidos y de la oligarquía latinoamericana. En ese programa quedó claro que puede ser un alfil de los enemigos de Cuba en Washington.

Ileana Ros-Lehtinen y John Barsa vomitaron basura contra la revolución y mostraron que no tienen idea del patriotismo de millones de jóvenes cubanos. Para tener una idea de John Barsa, a través de la Iniciativa Mérida, durante el gobierno de Felipe Calderón, la USAID, la DEA y otras agencias donaron aeronaves, equipos informáticos y equiparon salas de mando en la Secretaría de Gobernación, en la Procuraduría General de la República (PGR) y en lo que era la AFI, para puentear la información que circulaba desde una simple laptop hasta las cámaras con que fueron equipadas las aeronaves a centros de control en Estados Unidos.

La contrarrevolución cubana tiene en sus manos hoy herramientas muy poderosas para intentar socavar sus bases, pero en sus cimientos está la conciencia de millones de cubanos. No es contra un ejército con quienes se enfrentan los enemigos de la revolución, sino contra la conciencia social de millones de cubanos que ven en la revolución el medio que les ha dado una vida con dignidad, la cual el bloqueo ha evitado que florezca y que tengan en su país todo lo que ambicionan. Es verdad que hoy la contrarrevolución tiene en las redes sociales un enorme aliado, pero la solidaridad y la defensa de la Revolución cubana también.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.



ARCHIVADO EN:
, , , , ,



Right Menu Icon