El mundo del revés

El espejismo del desarrollo capitalista se cumple, pocas veces, pero se cumple. De vez en cuando, alguien pobre como el Canelo Álvarez sale bueno para los madrazos y se convierte en multimillonario, lo mismo Maradona, Messi o Cristiano Ronaldo.

Desde el advenimiento del régimen político socialista he escuchado la cantaleta de que es una especie de monstruo social que solo le trae tragedias a sus sociedades, que viven sin libertad, en la pobreza extrema y sin esperanza para construir un porvenir valedero. Los ejemplos son, invariablemente, Cuba y Corea del Norte, sin dejar de pensar en Vietnam, o países capitalistas con gobiernos de izquierda como Venezuela, en su momento, Bolivia y Ecuador, con las excepciones de Chile y Uruguay.

En los hechos, el monstruo del comunismo, pese a que existen ya pocos países cuyo sistema político y económico es socialista, sigue utilizándose para advertirnos que el capitalismo es y seguirá siendo el mejor sistema para el tejido social.

Destaca la libertad como panacea del capitalismo, la cual se divide en libertad política, económica, religiosa, sexual; en fin, vivimos en un sistema donde se respetan los derechos civiles, políticos y humanos. En otras palabras, aquí todos contamos y somos respetados, mientras que en el sistema comunista se vive en el inframundo, peor que en la esclavitud.

Sin embargo, de los 7 mil 400 millones de personas que habitan el planeta, más de 6 mil 800 viven en condición de pobreza; tan solo en México, más de 52 millones de personas son pobres, pero el capitalismo es el paraíso terrenal.

Los políticos, sin mencionar el escándalo de los “Pandora Papers”, viven en la jauja, mientras los empleados públicos, en su mayoría, apenas sobreviven con sueldos de mierda; con problemas pueden acceder a una casa o a escuelas dignas; sus patrones-empresarios habitan en mansiones con seguridad día y noche para que no les roben, porque a los pobres qué mierda se les puede robar que no sea su trabajo y su vida. De igual manera, esos empresarios-patrones tienen salud privada, vacaciones en hoteles gran turismo en sus países y fuera de ellos, y su dinero está en paraísos fiscales para garantizar que sigan viviendo en el paraíso.

El espejismo del desarrollo capitalista se cumple, pocas veces, pero se cumple. De vez en cuando, alguien pobre como el Canelo Álvarez sale bueno para los madrazos y se convierte en multimillonario, lo mismo Maradona, Messi o Cristiano Ronaldo, o bien, los jugadores de basquetbol o futbol americano; todos por el marketing que tiene el talento del físico para el deporte, pero millones de personas no lo tienen.

Es raro apreciar que el capitalismo le cumpla el sueño de la riqueza a un albañil, al dueño de una tiendita, a un profesor de cualquier nivel educativo, a un obrero o campesino, a algún empleado público de correos, o del servicio de gobierno, o bien, a las personas del comercio informal. Sin duda, el capitalismo es un hermoso sistema, ¿para quiénes?

Es increíble haber nacido con vista y ser un ciego, poder escuchar y ser un sordo, poder hablar y ser un mudo y, lo peor de todo, haber nacido con inteligencia y ser un pendejo.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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