Huichapan: para poder hay que querer

Una cosa es discutir la remuneración de todo el Cabildo y otra muy distinta es hablar del sueldo de la presidenta municipal de Huichapan. Porque no todos están en la misma situación: mientras la alcaldesa percibe más de 94 mil pesos mensuales, síndico y regidores reciben alrededor de 35 mil pesos. 

La alcaldesa de Huichapan, Yeymi Yadira Solís, volvió a estar en medio de la discusión pública por su sueldo: más de 94 mil pesos mensuales, una cantidad que supera incluso lo que percibe el gobernador del estado. El dato por sí solo ya es incómodo, sobre todo cuando se trata de una presidenta municipal que llegó bajo las siglas de Morena y Nueva Alianza Hidalgo, en un discurso donde la austeridad es bandera.

 

La explicación que dio la alcaldesa tampoco ayuda demasiado. Según declaró, ella ha planteado reducir su salario, pero la oposición en el Cabildo lo ha frenado. El argumento, de entrada, parece conveniente: yo sí quiero, pero no me dejan. El problema es que en Huichapan la propia presidenta municipal reconoce que su planilla tiene mayoría y que la votación sobre el tema estaría empatada, siete a favor y siete en contra. Entonces viene la joya: si hay voluntad política de ella, y si en caso de empate en el Cabildo ella tiene voto de calidad, ¿por qué el sueldo sigue igual?

 

Aquí está el punto que no puede pasarse por alto. La Ley Orgánica Municipal de Hidalgo señala que las presidencias municipales tienen voto de calidad en caso de empate. Es decir, cuando una votación se cierra de esa manera, el voto de la Presidencia desempata y le da cauce a los temas. Tiene una responsabilidad política y jurídica en la conducción de las sesiones y por eso suena extraño que el empate se use como explicación definitiva, como si no hubiera margen para empujar una decisión que, al menos en el discurso, ella misma dice querer.

 

Además, hay una confusión que conviene aclarar. Una cosa es discutir la remuneración de todo el Cabildo y otra muy distinta es hablar del sueldo de la presidenta municipal. Porque no todos están en la misma situación: mientras la alcaldesa percibe más de 94 mil pesos mensuales, síndico y regidores reciben alrededor de 35 mil pesos. Entonces, cuando el tema se plantea en plural, como si todos estuvieran en el mismo exceso, se pierde la idea: quien gana más que el gobernador es ella, no todo el ayuntamiento. ¿No serán por eso los votos en contra?

 

La administración municipal de Huichapan tiene datos históricos, la primera mujer encabezando el ayuntamiento y sobre la primera administración de la alternancia en el gobierno. Tal vez por eso la exigencia sea mayor. Si se llega con el discurso de la 4T, no se puede responder con las viejas salidas de siempre.

 

En resumen, después de 20 meses en el cargo, la respuesta ya no puede ser que otros no la dejan. Si la alcaldesa de Huichapan realmente quiere bajarse el sueldo, tendrá que encontrar la ruta política, jurídica y pública para hacerlo. Porque en estos temas querer sí debería ser poder. Y si no se puede, entonces hay que explicar con claridad quién no quiere, por qué no quiere y qué se ha hecho realmente para cambiarlo. Lo demás suena a excusa.






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