La austeridad inicia en casa

Es tiempo de hacer valer la austeridad, la mesura y la discreción en los escenarios y ámbitos del gobierno, y en sus relaciones horizontales con la ciudadanía.

Foto del avatar

Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.

En un artículo previo que titulé ¡Bájenle de huevos!, mis únicos y queridos lectores, he hecho especial mención a la cordura de la clase política y, por sobre todas las cosas, un llamado a la mesura y discreción que debe permear en esa casta política que representa a la ciudadanía.

 

En estos días aciagos y delicados en Hidalgo por la tragedia y los damnificados y, en todo tiempo, más allá de la tragedia, el líder de Morena Hidalgo, Marco Rico, ha hecho un llamado loable a la austeridad, republicana o no, para que el IEEH se abstenga de pedir un presupuesto oneroso para Hidalgo. En la suma directa, se trata de un incremento presupuestal de un 160% al que ha desarrollado, condición que merece ser discutida y reflexionada, porque en una de sus hipótesis se encuentra la posible, pero hipotética, revocación de mandato en Hidalgo.

 

El pronunciamiento de Marco Rico, pese a tener peso sustantivo, nos lleva a otro escenario dentro de las lógicas de la austeridad republicana.

Si bien es cierto que no podemos caer en el absurdo de una interpretación errónea y por demás estúpida de lo que implica la austeridad pública en torno al ejercicio de la voluntad ciudadana, donde por cualquier cosa se impugna los gastos de las y los servidores públicos; tampoco podemos ponernos una venda en los ojos y dejar, con ello, de hacer un llamado a la mesura y discreción como formas salubres del comportamiento y consumo de servidoras y servidores públicos.

 

A Marco Rico se lo han comido vivo en las redes sociales debido a que este llamado que ha hecho al IEEH -para preservar la austeridad republicana en el servicio público y respeto al pueblo- es un grito al cielo, debido a que en muchos de las y los personeros no sólo del actual gobierno morenista, sino también de la clase política de la oposición, -como sucede con Alito que está en el candelero-, la austeridad y la mesura en comportamiento y consumo, no existen.

 

Las redes sociales le han recordado en Hidalgo y más allá de la entidad al líder Marco Rico que las y los personeros públicos suelen llegar en camionetas de lujo, ataviados con prendas que no se consiguen en Temu y que andan a todo lujo mostrando sus celulares de la manzana, al tiempo que en comederos y fiestas de lujo y, por si fuera poco, se compran casitas de 12 millones de pesos y se van de vacaciones a Japón.

 

Es evidente que podemos admitir que cuando una servidora o servidor público goza de un consumo que va más allá de lo que ganan las y los pelados de a pie y lo hacen con dinero lícito, no se está cuestionando la legalidad de sus ingresos, sino que, invariablemente, en los discursos se suele hablar del pueblo como si se tratara de una dimensión unida al ejercicio de gobierno, cuando en realidad existe una distancia que aún no se subsana entre la casta política y el pueblo de carne y hueso.

 

Tanto la presidenta Sheinbaum Pardo, que ya tuvo desencuentros por comportamientos y consumo desmedido de las y los personeros de Morena, así como el gobernador Julio Menchaca con su staff de gobierno y más allá de él, se han pronunciado por hacer valer el significado del servicio de las y los trabajadores públicos en la mesura y discreción de comportamiento y consumo.

 

Pasaba por fuera de una de las pocas pulquerías que quedan en Pachuca, mis únicos y queridos lectores, y escuché una frase que le viene al artículo, porque un parroquiano expresó desde la pulquería cuando degustaba el elixir de los dioses: “mama, pero no te lleves al burro”.

 

Es tiempo de hacer valer la austeridad, la mesura y la discreción en los escenarios y ámbitos del gobierno, y en sus relaciones horizontales con la ciudadanía; les viene bien la frase del parroquiano de la pulcata:

¡mama, pero no te lleves al burro!

Foto del avatar

Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.






Foto del avatar

CRONOS - Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.