Las anomalías, corrupción e impericia en los municipios de Hidalgo es la constante, mis únicos y queridos lectores, que mantiene en vilo los avances sociales en Hidalgo.
Tizayuca y su feria municipal se encuentran en el ojo del huracán en nuevas indagatorias de la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), esto debido a que, en 2023, el ayuntamiento no reportó por venta de boletos a la Hacienda Pública, un monto superior a los 7 millones de pesos. En este trazo, priman dos condiciones.
Impericia
La suspicacia fiscal de la ASEH no necesariamente va en torno a corrupción, sino a que los ayuntamientos -como Tizayuca- suelen no comprender los alcances legales de sus acciones y cometen errores e imprecisiones sobre su “autonomía legal”, creando vacíos en su Cuenta Pública y asumiendo que no se encuentran violando la ley.
Esta situación de impericia absurda de los municipios en Hidalgo y, desde luego, en la nación, genera grandes dolores de cabeza para sus administraciones que son sujetos obligados en el arqueo fiscal y que suelen concluir sus gestiones con pasivos de Cuenta Pública.
Corrupción
Las anomias de corrupción en diferentes ámbitos de las administraciones municipales no han dejado de estar presente -salvo raras excepciones-, lo que mantiene las estelas de pesquisas que van más allá de la Estafa Siniestra y que permean en los arqueos de la ASEH.
¿Hasta dónde llegarán las estupideces de la impericia y la corrupción municipal?
Uno de los modus operandi que han encontrado las administraciones municipales para desarrollar contubernios y corrupción estriba en el manejo de los ingresos federales que reciben, donde las partidas y presupuestos no son arqueados por la ASEH, debido a que no tiene personalidad jurídica para ello, lo cual sólo le compete a la Auditoría Superior de la Federación.
Este vacío legal que experimentan las auditorías de los estados, como la ASEH, ha abierto la puerta a la corrupción y malversación pública, pavimentando el camino en diversos municipios en Hidalgo. El caso de Singuilucan, que se encuentra en proceso judicial, es uno de los ejemplos arquetípicos del vacío legal.
Es evidente, que la capacitación a los ayuntamientos en materia fiscal y legal deberá incrementarse para advertir y prevenir que la impericia sea una de las constantes en los pasivos y equívocos de uso de los fondos públicos de su erario y, al tiempo, la instauración de protocolos anticorrupción que impidan la malversación pública.
En este trazo, seguirá pendiente que las auditorías de los estados puedan contar con un poder legal pleno para que puedan arquear fondos federales que reciben los municipios y, con ello, terminar de una vez por todas con esta serie de tropelías que cometen los ayuntamientos defraudando a la ciudadanía.
La Cuenta Pública, frente a la impericia y la corrupción en los ayuntamientos, mantiene pasivos inadmisibles en sus administraciones que dañan la estabilidad social y nulifica la generación de oportunidades y de la dignidad a un gobierno justo en los municipios de Hidalgo.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





