La oscuridad pandémica

¿Y NUESTRA SALUD MENTAL? El confinamiento nos puede salvar del covid-19, pero nadie se ha puesto a pensar en las afectaciones mentales que inevitablemente tendremos todos cuando la emergencia pase.

Las muertes se incrementan de manera brutal y crecen la desolación y el desconcierto, precipitando la violencia y el conflicto socialproducto del miedo y la impotencia.

Miedo e impotencia son los efectos directos de la indefensión social que el Estado no ha podido controlar porque no existen medidas de salud contundentes que impidan el contagio y la muerte, por ende, la confusión y el desconcierto están causando reacciones de violencia y odioen diferentes latitudes del planeta.

En el trazo analítico, una sociedad con miedo se defiende a través de la agresión como respuesta a la opresión tácita y expresa del Estado que le confina; en este escenario, y desde la indefensión de la salud, aumentan el estrés y la angustia en los espacios familiares y sociales, propiciando una descomposición y erosión que ya incide en violencia contra las mujeres y los menores de edad, pero también contra los ancianos, que en los hogares suelen ser reprimidos de diversas formas.

En las calles las personas nos hemos vuelto antropofóbicos en potencia, el aislamiento se ha vuelto una afrenta social porque denota la desconfianza en el otro, enuncia la atomización invertebrada de la sociedad, que ahora hace de la distancia social el instrumento para la sobrevivencia, lo cual aumenta la indiferencia.

En esta oscuridad social, la pandemia revela diversas patologías de índole mental que han sido poco exploradas, las cuales resultan de las restricciones sanitarias para evitar la propagación del virus. Hasta ahora, no existen medidas para contener y mitigar sus impactos sociales.

La descomposición mental se está presentando también en pacientes covid-19, como en la ciudad de Tula, donde un hombre infectado agredió al personal de salud que lo atendía y se arrojó desde el tercer piso del hospital general, lo que causó en encono de familiares, que acusaron al personal de los daños sufridos.

Las agresiones contra el personal médico deben alertar a las autoridades sobre la violencia que ha ido incrementando en la medida que el temor y la angustia se apoderan de las personas, que no encuentran una respuesta para contrarrestar la enfermedad, garantizar el sustento diario y vincularse a las relaciones sociales primarias y secundarias.

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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